Respeto para la institución

Cuando hablan de incrementar la retribución de los diputados... me cuestiono si eso, de verdad, va a mejorar el trabajo que desarrollamos en la Cámara o si sólo es algo para su propio interés y beneficio

En 2018, el Parlamento de La Rioja cumple 35 años. Una fecha destacada que nos invita a reflexionar sobre la evolución de nuestra región en estas décadas y sobre la importancia que ha tenido la Cámara legislativa en dicho cambio.

A lo largo de estos 35 años se han aprobado 243 leyes que han transformado la Comunidad y que han servido de base para construir una región fuerte y competitiva, teniendo en cuenta las necesidades de los riojanos y las peculiaridades de sus municipios.

En esta labor legislativa han participado los diferentes gobiernos formados conforme a la voluntad mayoritaria de los riojanos, los 184 diputados que han ejercido su cargo en representación de los ciudadanos y los propios riojanos que, a través de la Iniciativa Legislativa Popular, han traído a la Cámara propuestas legislativas apoyadas por un importante número de personas.

Cuando, continuamente, escucho críticas hacia esta institución me pregunto si, de verdad, no ha sido, ni es, importante la labor que se ha desarrollado en la Cámara en estas más de tres décadas o si no son legítimos los acuerdos a los que se han llegado. Sobre todo cuando un importante número de leyes han recibido el apoyo unánime de todos los diputados, más de 35 en las cuatro últimas legislaturas.

Tampoco puedo estar de acuerdo con declaraciones que tachan al Parlamento de «institución secuestrada» en la que los diputados no han podido ejercer su labor de control e impulso al Gobierno durante la última década. Menos aún, cuando uno de los argumentos para justificar esta idea es que los diputados no han tenido ni tienen una dedicación plena a la labor parlamentaria.

Los datos de iniciativas de control presentadas en la última legislatura cerrada, la VIII, me dan más razones para defender mi postura, puesto que en ese periodo se tramitaron más de 1.700 preguntas orales, 2.248 preguntas escritas, 1.015 solicitudes de información y 131 interpelaciones. A juzgar por estas cifras, resulta evidente que en el Parlamento de La Rioja se ha podido controlar al Gobierno y que no se trata de que un grupo tenga más o menos diputados con dedicación plena a este cometido, sino de que los diputados tengan mayor o menor iniciativa y capacidad de trabajo, sobre todo cuando todos ellos reciben una indemnización por el trabajo que desarrollan en la Cámara.

Las personas que nos dedicamos a la política conocemos la vocación y el nivel de sacrificio de muchos de nuestros representantes públicos. Sirva de ejemplo la labor que, en muchas ocasiones de forma desinteresada, llevan a cabo los alcaldes y concejales de nuestros municipios.

Por eso, cuando hablan de incrementar la retribución de los diputados o de que reciban una asignación económica de un capítulo y no de otro del presupuesto, me cuestiono si eso, de verdad, va a mejorar el trabajo que desarrollamos en la Cámara o si sólo es algo para su propio interés y beneficio. Y, con esta idea, me planteo qué quieren los riojanos de nosotros: ¿políticos profesionales o profesionales que ofrecen su formación y sus conocimientos para mejorar la región y contribuir al bienestar de los ciudadanos?

No creo, además, que criticar la institución de manera constante sea la mejor forma de trasladar a los riojanos el trabajo que desarrollamos en la Cámara. A pesar de ello, es habitual escuchar a los diputados hablar del Parlamento como una institución decimonónica o criticar su reglamento, del que dicen que es 'obsoleto' y que retrasa la tramitación de las iniciativas que proponen los grupos parlamentarios.

Se escudan en el reglamento para esconder su poca capacidad para priorizar los temas que realmente preocupan a los riojanos. Un reglamento que, a pesar de las críticas, sigue sin cambiarse y que ellos mismos exprimen para trabajar con más calma alguna de sus iniciativas, solicitando repetidas veces ampliación del plazo de presentación de enmiendas, comparecencias de expertos o informes externos. ¿Por qué critican la tramitación de algunas iniciativas y alargan la de otras?

Además, olvidan que todas estas críticas afectan a la institución, a las personas que trabajan en ella y dañan la imagen del Parlamento ante los ciudadanos. Si lo que pretendemos es que los riojanos participen en los asuntos públicos o sientan cercanas y útiles sus instituciones, flaco favor estamos haciendo trasladándoles una imagen de la Cámara que no es tal y que sólo responde al interés político de algunos.

Si nosotros mismos no respetamos la institución, no podemos exigir que los ciudadanos la respeten y tampoco que valoren nuestro trabajo. Por eso, quiero destacar el papel del Parlamento en el desarrollo de nuestra comunidad en estos 35 años y animo a todos a seguir trabajando desde él para mejorar La Rioja.

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