Renovación lastrada

El relevo de un histórico como Ignacio Fernández Toxo por el líder del sindicato en Euskadi, Unai Sordo, al frente de Comisiones Obreras atiende a los ineludibles cambios que debe afrontar una organización que se debe a su propia representatividad. La paridad entre hombres y mujeres en su ejecutiva cobra sentido cuando estas últimas asumen responsabilidades clave al frente de la central. Sin embargo, CCOO continúa lastrada por rémoras corporativas que dejan en entredicho su capacidad de respuesta a las exigencias de una sociedad ávida de transparencia, como la presencia del ex secretario general de Comisiones Obreras de Andalucía, Francisco Carbonero, en la nueva dirección del sindicato a pesar de estar investigado judicialmente en una pieza derivada de la causa de los ERE. Como si la inclusión en la ejecutiva de Unai Sordo reivindicara su inocencia a cuenta de la responsabilidad colectiva del sindicato. Como si su renuncia a tan discutido nombramiento no pudiera haber sido un gesto más honorable y solidario, más consecuente con los valores que dice defender el sindicato.

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