RELLENAR EL VACÍO

MANUEL ALCÁNTARA

Descabezar al golpe separatista ha obligado a Puigdemont y a sus seguidores a pensar con los pies. Pobre Cataluña rica. Quienes llevan la cuenta aseguran que ya son 1.681 las empresas que los han puesto en polvorosa mientras el Gobierno, que ha destituido al Govern, disuelve el Parlament y convoca elecciones autonómicas. Eso sí, sin apresuramientos: para el 21 de diciembre. Todos estamos en un grito, pero el más aterrador es el que se oye en Cataluña: «Fora, fora, fora, a la bandera española». El himno al segador es sin duda una bella canción, pero su utilización no es bonita, ni barata porque nos va a salir carísima a los que no sabemos cantarla y estamos atentos a la repercusión de la crisis. Por suerte, la reacción mundial nos ha sido favorable: los gobiernos de Estados Unidos y de Europa aseguran que nunca reconocerán una hipotética república catalana. Ya puede cantarla Carles Puigdemont, aprovechando que el único sitio donde no tiene pelos es en la lengua.

Medio Parlament ha entonado 'Els segadors' después de aprobar el pleno la independencia ilegal de Cataluña, que se aprobó con los votos a favor de Junts pel Sí y la CUP. ¿Dónde nos han metido los que quieren salir del lío? Somos muchos los españoles nacidos en cualquier parte de la «áspera y espléndida» patria que no somos partidarios de su parcelación, pero el problema son los insurrectos. Además de irse, quieren llevarse la mesa y los manteles. La rebeldía contra el Estado la castigan todos los gobiernos que se consideran estatales y la Historia, a la que llaman maestra de los discípulos que no han ido a sus clases, aseguran que eso no se ha hecho jamás sin sangre. Ojalá seamos una excepción. Queda poco tiempo para saberlo y el vacío está sin rellenar.

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