La reivindicación de las 35 horas

La jornada de 35 horas en la Administración autonómica producirá un efecto de extensión en el resto de administraciones públicas de la región y funcionará como palanca de cambio para la negociación colectiva en el ámbito privado

Reivindicación histórica del personal al servicio de la Administración desde que en el año 2012 vio recortado este derecho apenas nueve años después de su consecución, la jornada de las 35 horas se ha convertido en una de las cuestiones más sentidas y demandadas por el personal de todos los ámbitos públicos de nuestra región.

Reivindicación que, nos tememos, el actual partido en el Gobierno de La Rioja ha entendido más como una forma de captar votos, ante la tempestad mediática y debilidad política con la que se les presenta la cita electoral del año que viene, que como una medida encaminada a combatir el paro existente en nuestra región (situado en alrededor del 11%), o a aumentar la calidad de los servicios públicos que se prestan a la ciudadanía (sanidad, educación, servicios sociales, etc.).

No se entiende si no la demora con la que han estado manejando este asunto a lo largo de la legislatura. Mientras que en otras regiones en los últimos años se han ido firmando acuerdos para devolver este derecho a las empleadas y empleados públicos, en La Rioja este tema ha estado vetado en la negociación.

Incluso a pesar de que a principios de abril de este mismo año, las organizaciones sindicales más representativas en el sector público (con UGT a la cabeza) suscribieron con el Ministerio de Administración Pública y Hacienda el II Acuerdo para la mejora del empleo y la recuperación de derechos, por el cual la jornada laboral retornaba a las mesas de negociación en las distintas administraciones públicas, hablar de este asunto en La Rioja ha seguido siendo poco menos que un tabú.

Meses de buenas palabras y declaraciones de buenas intenciones, pero sin ninguna concreción hasta que el pasado viernes, sin que nadie tuviéramos muchas esperanzas y tras más de ocho horas de duras negociaciones en el seno de la mesa sectorial de Educación, cuatro organizaciones sindicales (UGT entre ellas) firmamos con la Consejería de Educación un acuerdo en el que la jornada laboral del personal docente fue la protagonista.

Un acuerdo que permitirá a los docentes de la enseñanza secundaria de nuestra región recuperar de forma progresiva la jornada de 18 horas lectivas antes de que termine el año 2020 y que abre sin duda la oportunidad para que esta recuperación se extienda al resto de sectores de la administración en nuestra región (sanidad, servicios generales, justicia, ...).

Recuperación que esperamos se produzca sin mucha más demora, pues ni las empleadas y empleados públicos riojanos se merecen ese maltrato por parte de sus responsables, ni la ciudadanía se merece seguir soportando unos servicios públicos cada vez más mermados y necesitados de mejora.

Qué duda cabe que una vez que se consiga devolver la jornada máxima de 35 horas laborales en la Administración autonómica, esto producirá un efecto de extensión en el resto de administraciones públicas de nuestra región y funcionará como palanca de cambio para la negociación colectiva en el ámbito privado, empezando por aquellas empresas encargadas de ofrecer un servicio público y terminando por el resto de empresas que en el sector privado competirán con estas otras para intentar retener el talento entre sus plantillas.

Alguien podría preguntarse: y todo esto, ¿qué beneficios reportará a la ciudadanía?

No hace falta ser experto en materia laboral para darse cuenta de los beneficios que se obtendrían gracias a la generalización de esta medida: desde una mejora en la atención recibida, fruto del aumento de personal que sería necesario contratar en determinados servicios, hasta una disminución del paro existente en la región, pasando por un aumento de la calidad de los servicios, al estar siendo ofrecidos por personal suficiente, valorado y mucho más motivado con la mejora de su situación laboral, permitiendo una mejora en la conciliación de su vida familiar y laboral.

Por todo ello luchamos, desde la Federación de Empleados y Empleadas de los Servicios Públicos de UGT de La Rioja (FeSP-UGT La Rioja), desde hace no meses, sino años. Y por ello seguiremos luchando hasta que las 35 horas vuelvan al lugar de donde nunca debieron salir.

Tomen nota, señores consejeros.

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