Regulación colaborativa

La economía colaborativa, que se basa en la comunicación directa por medios digitales entre el proveedor y el usuario para satisfacer una determinada necesidad, es una realidad que surge a consecuencia de las potencialidades de un mundo conectado en red y ha venido sin duda para quedarse. Los sectores más dinámicos son transportes (Uber) y alojamientos (Airbnb), seguidos por las finanzas, la intermediación laboral y el entretenimiento. Es el signo de los tiempos y no tendría sentido oponerse a la espontaneidad del mercado. Pero la irrupción de nuevos servicios, que generan por cierto muy poco empleo (uno por cada 2,7 millones invertidos) y muy mal pagado, debe hacerse en condiciones de igualdad de oportunidades con respecto a los actores tradicionales, lo que obliga a las instituciones que ostentan la función reguladora a establecer sin demora el marco normativo adecuado. En el transporte urbano, por ejemplo, no es admisible que nuevos operadores desplacen a los antiguos por el procedimiento de no pagar impuestos, eludir las preceptivas licencias administrativas y/o saltarse la regulación laboral.

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