Recuperarse en sueldos

La depreciación de las condiciones laborales ha favorecido la creación de empleos, pero acaba lastrando la economía

El informe de la Agencia Tributaria sobre la evolución de las ventas, del número de empleados y de los salarios en las grandes empresas, correspondiente al mes de junio, señala que mientras las primeras se incrementaron el pasado mes en un 4,8% interanual, y los perceptores de rendimientos del trabajo en esas misma compañías no les fueron a la zaga -con un 4,1% de aumento- es el salario bruto medio el que se queda atrás, con tan solo un 0,2% de subida. Las grandes empresas -consideradas como tales aquellas que contaron con un volumen de operaciones de más de 6 millones de euros en el ejercicio anterior- integraron en junio nada menos que a 5.310.274 empleados, una tercera parte del total de asalariados en España. Sus datos no solo dan buena cuenta de la situación de la economía en su conjunto, sino que permiten suponer en qué sentido influyen en sus firmas proveedoras y en el consumo. Se da la circunstancia de que el incremento interanual de ventas llegó al 4,8% en junio por el comportamiento positivo de las exportaciones, con un 7,9%, mientras que el aumento de las ventas internas se quedó en el 3,9%. Por su parte, se diría que la gestación de nuevos puestos de trabajo en las grandes empresas en un 4,1% se produce a cuenta de que no se incrementen los costes salariales medios de esas compañías. Que el rendimiento bruto medio solo creciera un 0,2% interanual en junio encuentra su explicación en la depreciación de un número significativo de nóminas. Más allá de la discusión de tales datos en términos de justicia social, parece necesario abordar la cuestión poniendo en solfa esa especie de corolario de que la economía de las empresas no puede regirse más que por las pautas que se aplican en cada una de ellas. De modo que la subida de los salarios representaría un desideratum tan sujeto a los demás imponderables que se quedaría solo en eso de cara al diálogo social. Ni siquiera la presunción de que un incremento en el poder adquisitivo de las personas y las familias tendría efectos beneficiosos al reequilibrar la recuperación económica entre consumo interno y exportaciones pesaría tanto como para comprometer las decisiones de las grandes empresas. La absorción del paro registrado hecho público ayer -3,3 millones de personas- no se garantiza mediante la contención a la baja de los salarios. Puede que su efecto sea el contrario.

Fotos

Vídeos