EL RECUENTO

MANUEL ALCÁNTARA

Las encuestas influyen más que los discursos. Hay políticos que empiezan diciendo que ellos no son oradores y después emplean todo su tiempo en confirmarlo. Por eso, el Gobierno reforzará el recuento del 21-D para evitar dos cosas inevitables, que hay menos injerencias y menos bulos. Nuestro sistema electoral, que es mejor que quienes lo ponen en marcha, está basado en el recuento manual de las papeletas en presencia de los interventores y los miembros de la mesa. La verdad depende del número y de momento nos ha deparado una buena noticia, sólo el 21% de los catalanes quiere seguir con el 'procés' y el independentismo, que siempre termina en catástrofe. Quedan muy lejos de los resultados de la anterior legislatura. Siempre decimos que el pueblo es sabio cuando rectifica, pero quizá demuestre su sabiduría no teniendo que hacerlo.

Nadie sabe todavía si se ha pinchado el globo, porque sigue en el aire, pero el ascenso de Arrimadas es reconfortante porque amenaza a la llamada 'mayoría separatista'. Queda mucho que ver y mucho que votar, aunque el Tribunal Supremo haya negado los permisos especiales a los presos para hacer campaña. No se le puede negar a nadie, aunque esté en cautiverio, su condición de persona, pero no es desmesurado discutirle como votante. Deben tener paciencia porque en España las prisiones son flexibles y el cuento de nunca acabar se ha convertido en el cuento interminable. 'Todo el que aguarde sabe que la victoria es suya', pero estamos hablando de derrotas y de los que no han aprendido que ganando también se aprende. El artículo 155 ha logrado que los décimos de lotería terminados en ese número se agoten en las numerosas administraciones. No es cierto que los españoles no creamos en nada: creemos en la suerte más que en el destino y que en el carácter, que son cosas más mutables.

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