LA RECONDUCCIÓN

MANUEL ALCÁNTARA

El Ministerio de Empleo ha hecho cálculos y cree que no va a haber más remedio que elevar la asfixiante presión fiscal. Sálvese quien pueda, que los que podían salvarse ya se han salvado. Si se revalorizan las pensiones con el aumento de la inflación sería inevitable aumentar la presión de todos los que estamos presionados. No es traidor quien avisa, pero el aviso ha llegado después de la traición y cada punto del PIB que suba el gasto en pensiones equivale a 640 euros por trabajador, así que lo mejor es no hacer cuentas hasta que exploten y entretenerse con otras cosas, como el 'no' de la CUP a Sánchez (no confundir con el otro Sánchez) que se ha cargado el plan de Puigdemont. El inconveniente es que está en la cárcel, en vez de estar en Bruselas viviendo a todo trapo, envuelto en banderas independentistas.

Los que hemos vivido muchas épocas sabemos que todas son malas, pero ignoramos cuál ha sido la peor, porque todas parten de lo que Luis Cernuda llamó «error de estar vivo». Las calles se están llenando de viejos con reparos, porque en los próximos años empezarán a jubilarse las generaciones del llamado 'baby boom' y los expertos en descifrar ruinas advierten de que la factura se disparará y no fallará ningún tiro. La idea de la España plurinacional no cuadra, porque no encaja con la organización federal del Estado. España es una nación de territorios íntimos, no una nación de naciones. Ha envejecido el artículo 155, pero aún no ha muerto. El plan de la CUP ha frustrado el de Puigdemont, que ha abandonado su mando a distancia, pero sigue contribuyendo al enredo. Los que buscan la salida se agolpan a la entrada. Unos aplauden a otros, pero no sabemos si ovacionan a los que salen o pitan a los que entran. La ceremonia de la confusión o de la reconducción no tiene acomodadores.

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