REBELIÓN A BORDO

MANUEL ALCÁNTARA

Pablo iglesias, que siempre está firmemente convencido de algo, cree ahora que tanto Íñigo Errejón como Carolina Bescansa habían tramado un plan contra él. A veces la manía persecutoria afecta a los que están realmente perseguidos, pero la filtración de un documento ha provocado un cataclismo en su partido. Puesto a sospechar, y para no equivocarse, el líder de Podemos sospecha de los dos. Su actitud ha transtornado al partido, que sigue teniendo a muchos partidarios. Hasta el punto, que no es de llegada, sino de partida, que nadie sabe a qué atenerse, que no sea a las consecuencias. La propuesta-borrador llega cuando Rajoy se ha comprometido a negociar «en breve» la financiación autonómica. ¿Cuáles son los criterios de la financiación?, ¿y sobre todo qué significa «en breve»? El tiempo que, según Quevedo, ni se para ni se tropieza, a veces se estanca.

Cristóbal Montoro asegura que no sabe con qué dinero se pagaron las urnas de los chinos, ni la dadivosa manutención de Carles Puigdemont, pero está convencido de que no fue con dinero público y debemos creerle. A no ser que llamemos público al dinero que era de todos nosotros. Cuando estaba decidida la negativa alemana de entregar al prófugo a España por delito de rebelión, la Audiencia Territorial de dispone a reconsiderarlo todo, a ver si es cierto que, visto a otra luz, cambian las cosas. ¿Por qué creemos que el dinero público sigue sin ser de nadie? Las cuentas de la Generalitat se han fortalecido, pero no aclarado. No cuadran, se miren como se miren, porque la verdad es que da miedo echárselas a la cara. No pertenezco al cónclave de los más pesimistas, porque toda situación por mala que sea es empeorable. Mientras, florecen los cerezos en el valle del Jerte, como si nada fuera con ellos.

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