REBAÑOS Y BURBUJAS

TERI SÁENZ - CHUCHERIAS Y QUINCALLA

No haga demasiado esfuerzo e indígnese con los ataques perpetrados por los cachorros de la CUP contra intereses turísticos en Cataluña y alrededores. Es fácil repudiarlos. Además de pecar del más mínimo respeto por los bienes ajenos y mermar el sustento de muchos trabajadores a los que dicen defender, su matonismo respira ese tufo batasuno de violencia callejera que tan ingratos recuerdos trae a la memoria. Pasado ese pronto visceral, dé una vuelta a lo que hay en el fondo de la protesta: un grito (muy mal afinado) si no a poner coto, sí a repensar un modelo turístico que en determinadas ciudades amenaza con ahogarlas. Es probable que usted mismo haya sido víctima de esa masificación. Y no sólo en la dificultad para encontrar un alojamiento decente a un precio razonable, sino en la imposibilidad de disfrutar sus vacaciones entre hordas de visitantes. O si no se mueve de casa, tener que convivir con ese subgénero del turismo exprés más zafio como son las despedidas de solter@. La solución es mucho más complicada que incendiar un autobús de guiris e incumbe a todos. A las administraciones les corresponde superar la tentación de vanagloriarse del dinero exponencial que aportan los forasteros al PIB y fijar unos criterios estrictos tanto de aforo como de servicios para que la burbuja no estalle como pasó con el ladrillo. Al viajero, interiorizar que no es parte de un rebaño que va siempre a la vez a los mismos sitios confundiendo la belleza con un parque temático donde hacerse fotos para subirlas al Facebook.

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