REAPARICIONES

MANUEL ALCÁNTARA

Hay cambios de carteras ministeriales, pero todas tienen un punto en común porque están vacías. Regresan Carmen Calvo, en lo que llaman un guiño al feminismo, y también vuelven Robles y Borrell. Los griegos le llamaban a los poemas 'retornos', porque el pasado vuelve a pasar y no siempre se considera una mala pasada. Las dos sentencias dictadas anteayer en España han supuesto eso que llaman «un duro revés para las empresas», lo que incluye a los que no somos empresarios. ¿Es verdad que se pueden subir los sueldos y las pensiones sin que todo se tambalee? Pedro Sánchez, que es el hombre clave, busca afanosamente el arco. Vuelven los que nunca se habían ido del todo y lo único que podemos desearles es que sea para bien. Muchos creemos que acierta, pero no se trata exactamente de un acertijo, porque lo que está en juego es el futuro de España y eso nos preocupa incluso a los que tenemos el porvenir a nuestras espaldas. Aunque sea cierto que el porvenir es un portraer, este nos trae locos, mientras Rajoy se despide con la plusmarca de la creación de empleo y asegura que deja un 25% menos de paro del que encontró a su llegada.

Lo malo de hacer números es que todos nos acaban pareciendo de circo. Lo que más nos preocupa a todo bicho viviente es no poder seguir viviendo como hasta ahora. El número de ministros aumentará, según cálculos, de 13 a 15. Las cosas han cambiado y no para bien, pero cualquier variación nos parece ilusionante, ya que de ilusiones y desilusiones también se vive. Los que no nos conformamos con lo que no tenemos aguardamos tiempos mejores y seguimos creyendo en los pactos. Hay que sentarse a la mesa, que milagrosamente no está vacía. A todos nos afecta, incluso a los más creyentes, que somos los más engañados.

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