Hay razones para una movilización general

Jóvenes, pensionistas, trabajadores, ciudadanos en general estamos hartos de que la política no dé solución a los problemas... ¿No es hora ya de una movilización general?

Alcanzamos este Primero de Mayo inmersos en un año pleno de movilizaciones y reivindicaciones, que comenzaron en octubre con las marchas por las pensiones que recorrieron nuestro país y que reclamaban sobre todo dignidad. Porque un país que no cuida a sus mayores, es un país indigno.

No es posible que España esté creciendo por encima del 3% y la reforma de las pensiones del año 2013 permita únicamente la revalorización automática del 0,25% año a año, y ya van cinco. Cuesta más la carta que envió el Ministerio que la subida real de la pensión -de media 1 euro-, por lo que los pensionistas, encabezados por los sindicatos UGT y CCOO, hartos de tanto atropello, hemos salido a la calle de forma masiva. No nos callará ni siquiera el acuerdo de conveniencia que el PNV ha arrancado al Gobierno a cambio de darle su apoyo a los Presupuestos y que sólo viene a demostrar que sus negativas anteriores estaban soportadas en la mentira.

En este sentido, exigimos la eliminación del factor de sostenibilidad que propiciará que las pensiones futuras puedan bajar hasta un 30% en los próximos años, y afirmamos que nuestro país no tiene un problema de gasto, por debajo de la media europea, sino que tiene un problema de ingresos. Circunstancia que se soluciona excluyendo del sistema bonificaciones y gastos indirectos, destopando las cotizaciones máximas, financiando con impuestos las pensiones no contributivas y, lo más importante, aumentando las cotizaciones.

Creemos que la entrada en vigor de las reformas laborales es la raíz de todos los males puesto que propició la precarización del mercado de trabajo, lo que significó salarios cada vez más bajos y que naciera una nueva clase social de trabajadores pobres, que tienen empleo pero no llegan a fin de mes. Igualmente, fomentó una bajada notable de las cotizaciones debido a los salarios de miseria y a los contratos a tiempo parcial. Y esto sí pone en peligro el mantenimiento del sistema.

Ese y no otro es el principal problema del mercado de trabajo en España: una reforma laboral que pretendió desestabilizar el equilibrio de fuerzas que sostenía la negociación colectiva. Menos mal que la lucha sindical y los pronunciamientos judiciales lo impidieron. Pero, sin duda, hoy más que nunca, debemos exigir que los salarios recuperen el protagonismo en la negociación colectiva, porque el crecimiento económico es positivo, pero la riqueza que genera sigue sin repartirse entre todos.

No puede ser que la media de subida salarial el pasado año rondara el 1,5% cuando el país crece por encima del 3% y los beneficios empresariales aumentan exponencialmente hasta recuperar los niveles previos a la crisis. No es posible que siga habiendo convenio colectivos caducados desde hace 8 años y los trabajadores de esos sectores mantengan los salarios congelados. Y, lo que es más grave, no puede haber empresas multiservicios que pretendan mejorar sus cuentas a nuestra a costa. Igualmente, es vergonzoso que los jóvenes, la generación mejor formada de nuestro país, soporte una tasa de desempleo cercana al 50% y se vea obligada aceptar trabajos precarios con sueldos de miseria. A pesar de hacer todo lo que se les pidió -«estudia, fórmate y tendrás trabajo»- se encuentran sin futuro y se ven obligados a emigrar.

También las mujeres han tenido este año un papel más visible que nunca en las reivindicaciones en la calle. El 8 de marzo fue especial por el volumen nunca visto de las manifestaciones y porque hemos sido muchos hombres los que hemos clamado con ellas a favor de la igualdad. Es inaceptable que no exista una ley de igualdad salarial que impida que las trabajadoras ganen un 30% menos que los hombres por el mismo trabajo. Es inaguantable que sigan existiendo techos de cristal y, por supuesto, es inadmisible que las mujeres sigan soportando la violencia machista a manos de los hombres. Este es, sin duda, un reto enorme como país: erradicar los asesinatos machistas, eliminar el acoso laboral y sexual del trabajo y de la calle e impedir cualquier discriminación por razón de sexo. Y esto solo se puede conseguir con mano dura con los acosadores y machistas pero, sobre todo, con mucha más educación.

Y por si todo esto fuera poco, asistimos incrédulos a las noticias que diariamente abren los telediarios, con políticos corruptos que dan lecciones de moralidad y decencia; con patriotas de bandera que tributan en paraísos fiscales; y con casos como el de la expresidenta de Madrid que hacen de la mentira profesión de fe.

El hartazgo de la mayoría de los colectivos de la sociedad española y riojana es más que manifiesto y las movilizaciones en la calle así lo reflejan. Jóvenes, pensionistas, trabajadoras y trabajadores, ciudadanos en general estamos hartos de que la política no dé solución a los problemas. Y es entonces cuando yo me pregunto, ¿no es hora ya de una movilización general? Utilicemos entretanto este 1 de Mayo para salir a la calle, para manifestar este hartazgo, para exigir soluciones y responsabilidades. Porque únicamente canalizando nuestra indignación individual en una movilización colectiva progresaremos.

¡Viva el 1 de Mayo!

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