Razones para defender la sanidad pública

Cuándo más hace falta la sanidad, cerramos el grifo. ¿Alguna vez sabremos las muertes y perjuicios causados por estos recortes? Sobran las razones para salir mañana a la calle

Como todos los años, se han visto camas en los pasillos, boxes duplicados. Situaciones que no propician ni la intimidad ni la preservación de la salud de los pacientes. Con profesionales a la carrera, estresados y agotados, en número insuficiente. Sólo cuándo la gripe se convierte en epidemia se contrata personal, o se desvía de otras plantas, precarizando también aquéllas. Situación agravada por el déficit de personal en atención primaria.

En el hospital de Calahorra, bajo el modelo de fundación, hay sospecha de posibles irregularidades al fragmentar un contrato de camas. Situación resuelta, se despide a los trabajadores denunciantes. Buen comienzo del nuevo gerente, cesado en Madrid, y apoyado aquí por la consejera.

Pellizco a pellizco el gobierno regional ha ido privatizando la sanidad:

Privatización del servicio de diagnóstico por imagen mediante resonancia magnética nuclear (RMN) y del de tomografía axial computarizada (TAC). Algunas de estas empresas desarrollan su actividad en dependencias públicas, en las instalaciones del San Pedro, con un escáner a pleno rendimiento mientras, al lado, al lado otro del servicio de radiología está parado. Indignante. La privatización de los servicios de radiología supone 46.345.080 euros, con una duración del contrato hasta 2021.

En 2001 coinciden el nacimiento del entramado Viamed y las transferencias de sanidad a La Rioja. Desde entonces, este grupo de empresas se ha convertido en un cuasi monopolio de la sanidad privada riojana. La actividad más relevante es la clínica Los Manzanos, con un sustancioso contrato blindado con la Consejería y privilegios difícilmente justificables como la disponibilidad de datos privados de los pacientes o la facultad de poder llamarles para una intervención quirúrgica y, en caso de no aceptar, la Consejería les pasa al final de la lista. Desvío de casos a la clínica privada, mientras permanece cerrada una planta del San Pedro. Disponer de la comida de los pacientes elaborada por las cocinas del hospital y abonar por el servicio una cantidad ridícula...

Lavandería del hospital San Pedro. Su privatización supuso el despido de la plantilla y desaprovechamiento de unas instalaciones recién construidas.

Aparcamientos del hospital, beneficios garantizados a una empresa.

Ambulancias, quita temeraria de Ferrovial (un millón de euros). Los resultados: retrasos en los servicios de transporte y conflictos con los trabajadores en sueldos y horarios.

Ésta historia tiene protagonistas. En su penúltima fase lo han sido el exconsejero José Ignacio Nieto y la exgerente del Servicio Riojano de Salud María Luz de los Mártires, proveniente ésta del sector privado de la salud, con un hermano trabajando en el hospital de Viamed en Zaragoza, cuyo altísimo sueldo, 94.000 euros, más alto que el del presidente riojano, causó gran revuelo,

«Más con menos». Es frase favorita de Rajoy y sus ministros: en efecto, en La Rioja tenemos:

Más enfermos. 7000 en listas de espera, hasta medio año para revisiones normales, 60.000 personas afectadas por depresión, 360 intentos de suicidio el año pasado... Más presupuestos para empresas privadas que se benefician a costa de nuestra salud, 287 millones de euros.

Y todo ello con menos: 1000 puestos de trabajo perdidos; falta de profesionales en traumatología, pediatría, anestesia, psicología, psiquiatría, medicina de familia, personal de enfermería en atención primaria y hospitalaria, auxiliares de enfermería, celadores.

Con menos presupuesto para sanidad, el 10,7%. En La Rioja los presupuestos de 2018 contemplan un gasto de 1.390,29 euros por habitante, mientras la media de las comunidades autónomas es de 1403,53; y si nos vemos con las comunidades vecinas: Castilla y León destina 1.473,02; Aragón, 1.555,00; Navarra, 1.653,39 y País Vasco 1693,49 euros.

Se juntan el hambre con las ganas de comer. Con el inicio de la crisis económica se juntaron las filosofías privatizadoras con la escasez de fondos. Se reduce, se deteriora el servicio y se pone la alfombra para privatizar por partes de la sanidad pública.

Los resultados: se va consolidando la red sanitaria privada frente a una sanidad pública que se irá quedando reducida a un carácter meramente asistencial. Se quiebra la igualdad sanitaria de los ciudadanos, uno de los mayores logros de nuestra sanidad y el eje sobre el que gira la gran calidad del sistema sanitario público.

Muchos sanitarios tienen una edad superior a los 55 años, lo que provocará un gran número de jubilaciones en los próximos años. Si a esta situación sumamos el déficit de plazas producido por los recortes, la gran cantidad de sanitarios fuera de España y los númerus clausus impuestos a la carrera de medicina en la universidad, el resultado es la dificultad de atender la reposición del personal sanitario.

En momentos de crisis económica se deteriora la salud de los ciudadanos; cuándo más hace falta la sanidad, cerramos el grifo. ¿Alguna vez sabremos las muertes y perjuicios causados por estos recortes?

Sobran las razones para salir mañana a la calle.

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