Rajoy con Sánchez

Los líderes de los dos principales partidos no pueden encelarse en naderías, cuando de lo que se trata es de actualizar la Constitución

El acuerdo que, según la versión de Pedro Sánchez, alcanzó el secretario general del PSOE con el presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, para dar inicio a los trabajos de reforma de la Constitución, no parece tal cuando éste último se limita a recordar que quedaron en hablar sobre el tema. Sánchez insiste en que el compromiso fue concreto: crear una subcomisión específica en el plazo de seis meses. Lo que concede verosimilitud al relato del líder socialista, que tampoco tiene por qué estar tan lejos del de Rajoy si tenemos en cuenta el laconismo de éste. En cualquier caso, el cruce de declaraciones obliga a ambos interlocutores a aclarar cuanto antes los términos de su acuerdo o de su eventual desacuerdo sobre un tema de enorme alcance; nada menos que la revisión del pacto constitucional de 1978. Los responsables máximos de los dos principales partidos del país no pueden encelarse en naderías, cuando de lo que se trata es de buscar alguna salida general a la actualización de la Constitución, tanto a la hora de definir con más detalle en qué consiste el Estado de las Autonomías como en cuanto a la profundización en los derechos civiles y sociales, a las consecuencias de la integración europea o incluso a la necesidad de reafirmar la forma de Estado. La sintonía que mostraron Sánchez y Rajoy el pasado 11 de octubre sugería que el primero estaba dispuesto a asumir la aplicación del 155 en Cataluña a cambio de que el segundo hiciese suyo el debate constitucional. Es más que razonable que la ponencia parlamentaria se posponga a después de que las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña puedan esclarecer el panorama en la comunidad cuyas instituciones -las de la Generalitat- pusieron en cuestión no solo la unidad territorial de España; también la preeminencia del Estado de Derecho y de la Ley. La mejor manera de que los debates para una reforma constitucional integren al conjunto del país es que ya no esté vigente el 155 en Cataluña, porque los catalanes decidan que 'su vía' es la estatutaria. Pero, al mismo tiempo, la mayor garantía de que eso vaya a ser así está en que todas las fuerzas políticas se avengan a una revisión sin maximalismos pero esperanzadora del texto constitucional. Lo que depende, inicialmente, de la conjunción de propósitos entre Rajoy y Sánchez. No en balde la reforma constitucional requeriría entre 2/3 y 3/5 del Congreso; aunque es más que improbable que tenga lugar en esta legislatura.

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