LA PRUEBA DEL 9

MANUEL ALCÁNTARA

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, que es la que debe de estar pasándolo peor de entre todos sus compañeros, ha dicho que las pensiones son sostenibles «para hoy y para mañana». A vivir, que son dos días. Uno esperando la lluvia y otro confiando en que escampe. Mientras, le ha pedido tranquilidad a los pensionistas, que ven su pensión en el alero, o sea, al borde del precipicio, pero por la parte que limita con el abismo. Doña Fátima ha asegurado que el modelo de Seguridad Social de los españoles, que fue ejemplar, es garantía de empleo y productividad. La demostración, según ella, es que es una de las instituciones más valoradas, no sólo por los nativos, sino fuera de nuestras fronteras que quieren acortar los independentistas. Es un referente para toda Iberoamérica, antes llamada Hispanoamérica. Cree que nos imitan hasta en China. Quizás el optimismo sea una deformación óptica que hacer ver las cosas, no como son, sino como debieran ser.

Es cierto que el sistema público de Seguridad Social es capaz de pagar cada mes más de 9,5 millones de pensiones, lo que confirma que lo más curioso de los milagros es, no únicamente que existan, sino que nos los creamos los que hemos dado en esa segunda inocencia que consiste en aceptar lo que nos conviene. Más que nada «por lo triste que es estar triste». Hay desinteresados humoristas callejeros que llenan las fachadas con letreros que dicen: «La vida es una barca» y firman 'Calderón de la Mierda'. La construcción ha vuelto y el ladrillo ha duplicado su crecimiento. Lo cierto es que se construyen más de 200 viviendas cada día, lo que es una barbaridad, pero mayor lo era que hubiese tantas personas sin casa. Todo lo que no sea ir a peor nos parece una mejoría, porque en realidad lo es y el 1 de octubre se acerca. Por sus pasos contados y cantados.

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