Un proyecto insolidario con La Rioja

Para poder revertir la degradación del mundo rural necesitamos proyectos integradores, no excluyentes, solidarios y, sobre todo, viables para optar a los fondos adicionales europeos

Teruel, Soria y Cuenca, a través de sus organizaciones empresariales provinciales, han creado un proyecto de Áreas Escasamente Pobladas del Sur (de Europa) (traducción del inglés de las siglas SSPA). Este proyecto, apoyado por grupos de acción local, cajas rurales y los gobiernos autonómicos de las tres provincias es excluyente, insolidario e inviable.

Es un proyecto excluyente porque deja fuera muchas áreas con problemas demográficos y con un proceso de despoblación muy avanzado. El Gobierno de Aragón apoya un proyecto que deja fuera gran parte de la provincia de Zaragoza; el de Castilla la Mancha deja fuera los problemas de población de Guadalajara; el de Castilla y León no tiene en cuenta los problemas existentes en las provincias de Burgos y Segovia. El proyecto también es excluyente porque no piensa en los graves problemas demográficos de La Rioja o de las provincias de Castellón y Valencia, territorios que sí incluye el proyecto Serranía Celtibérica. Aún más, excluye muchas otras zonas despobladas de España, algunas de ellas pertenecientes a autonomías que apoyan un proyecto excluyente, sirva como ejemplo Zamora.

El proyecto es insolidario con las zonas despobladas de las provincias colindantes con ellas, con casos tan llamativos como la zona de Molina de Aragón, que se sitúa entre las tres provincias que integran el proyecto. También es insolidario con La Rioja, en este caso en lo que respecta a Soria, provincia a la que perteneció buena parte de la sierra riojana hasta 1833. Igualmente, la tierra de Yanguas perteneció al señorío de Cameros o Montenegro de Cameros pertenece actualmente a la provincia de Soria. El proyecto SSPA es insolidario con La Rioja porque los problemas demográficos del norte de la provincia de Soria son los mismos que los del sur de La Rioja.

Las tres organizaciones empresariales se fijan como objetivo conseguir que en 2020 exista una política europea distinta para estas regiones escasamente pobladas. El año de referencia no es baladí ya que en el periodo actual 2014-2020 que establece la UE para el reparto de fondos, las tres provincias no cumplen el ratio de 8 hab/Km² para acceder a fondos adicionales para áreas escasamente pobladas. Por ello, su objetivo es que para el periodo 2021-2027 se establezca en 12,5 hab/Km² y poder acceder a esas ayudas. Sin embargo, no se cumple un requisito indispensable: que se establezca un territorio continuo. Soria queda separada por Guadalajara y Zaragoza.

Lo peor de todo no es que el proyecto SSPA sea excluyente, insolidario e inviable, lo peor de todo es que está bloqueando otros que incluyen, solidarizan y son viables, como el de Serranía Celtibérica.

La Serranía Celtibérica se constituye como un territorio interregional, continuo y que cumple el artículo 174 del Tratado de Lisboa. El proyecto que representa incluye desde 2011 a 10 provincias y 5 comunidades autónomas en un territorio continuo y con los ratios para poder acceder a los fondos del periodo actual al que ya sólo quedan tres años. Para el siguiente periodo, el proyecto Serranía Celtibérica propone incluir diversos territorios con continuidad en toda España para cumplir los criterios que impone la UE y crear un proyecto viable.

El tiempo se acaba, hemos superado la mitad del periodo actual de ayudas europeas (2014-2020) sin que hasta ahora hayamos accedido a los fondos adicionales que dispone la UE. En mayo de 2018 se cierran los criterios para acceder a los fondos del siguiente periodo (2021-2027) por lo que resta poco tiempo para realizar proposiciones.

Para poder revertir el proceso que se viene desarrollando en el mundo rural, necesitamos proyectos integradores, no excluyentes, que no dejen fuera a nadie. Proyecto solidarios que promuevan la colaboración entre situaciones parecidas. Sobre todo, proyectos viables tanto para optar a los fondos adicionales europeos que pueden suponer una de las patas donde se sustente nuestro mundo rural, como capaces de implementar medidas eficaces que generen empleo y doten de servicios a los municipios para lograr que la vida en los pueblos se parezca a la de las ciudades en aquellos aspectos que las hacen buenas para vivir.

La situación en La Rioja es, por lo menos, igual de mala que en las tres provincias mencionadas. La diferencia aparece cuando se toman datos provinciales. En La Rioja la densidad de población global está muy por encima de los 12,5 hab/Km², pero la mayor parte de la población vive en el entorno de Logroño. Algo más de la mitad de los municipios de la región (90 sobre 174) representan el 60% del territorio, pero en ellos sólo vive el 5% de la población riojana. Es más, se puede formar un territorio continuo de 141 municipios sin llegar a esa densidad de población media de 12,5 hab/Km².

El reto demográfico rural no admite demora. Algunos municipios han superado el punto de no retorno y otros muchos están cerca de él. Si no se ponen en marcha de forma inmediata medidas eficaces, la mayoría de pueblos riojanos y muchos españoles desaparecerán en pocos años. Podemos pasar a la historia como la generación que revirtió el proceso demográfico rural o como la que abandonó a su suerte a nuestros pueblos.

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