NO PROGRESA ADECUADAMENTE

CARMEN NEVOT - ARRANCHAR A SON DE MAR

Pensar que el deseable pacto educativo entra en su fase decisiva es quizá pecar de ambición porque ni los antecedentes sobre esta cuestión favorecen que se pueda alcanzar un acuerdo ni a corto ni a medio plazo ni las posturas de partida de formaciones como Unidos Podemos, que exige antes dar sepultura a la Lomce, parecen posibilitar que se selle la primera e histórica norma consensuada educativa.

No hay ningún dato que permita ser optimista, sobre todo, cuando después de un año de trabajo, escuchando a expertos y elaborando guiones para el debate, ni siquiera los actores que participan en la subcomisión para el pacto educativo son capaces de afirmar que de los próximos encuentros saldrá una ley gestada por todos, con ideas de unos y de otros, y hablan más de acuerdos puntuales para cuestiones puntuales. Algo que suena, una vez más, a plasmar en el papel cuatro puntos para salir del paso, a un acuerdo cosmético, que a la verdadera voluntad de ponerse de acuerdo y dejar a un lado las diferencias enquistadas en el debate político.

Después de ocho leyes educativas continuadas de los sucesivos gobiernos, una de las asignaturas de más trascendencia para cualquier país, como es tener una ley con carácter de continuidad, que admita sólo retoques puntuales que la mejoren con el tiempo, sigue sin progresar adecuadamente. Y ni los ciudadanos se merecen llevar más de 40 años en el mismo limbo a la espera de tiempos mejores ni los políticos se pueden permitir una vez más fracasar en este intento que comenzó con mucho brío pero que ha perdido fuelle con los meses.

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