PRIMER ACUERDO

MANUEL ALCÁNTARA

Hace falta tener muy buena memoria para acordarse de todos los anteriores, pero España ha asegurado a la OTAN que su gasto militar va a crecer un 80%, en notable desequilibrio con el gasto de los salarios. Ha llegado el momento, cuando nos quedan tres días para que el tiempo, que dicen que ni se para ni tropieza, cambie de nombre. El Gobierno se ha comprometido a que los más pobres no se rebelen y para eso es necesario subirles el sueldo. Un cálculo difícil, porque exige que la economía crezca por encima de 2,5 y que se creen 450.000 empleos al año. Siempre hay que aspirar a algo inalcanzable, que nadie puede alejarse de su sombra, pero el plan está bien diseñado. Únicamente falta que se adapte al paisaje. Quizá sería más fácil si Cataluña entrara en razón y abandonase el delirio soberanista, pero esta admirable región también atraviesa conflictos, Tabarnia quiere establecer su república independiente. El desguace siempre tiene imitadores y ahora ellos también dicen que tienen derecho a elegir su futuro. Las pancartas más refractarias a la secesión han escogido estos días finales de año para exhibir su descontento. 'Cataluña roba a Tabarnia'.

El lema de Rafles era inequívoco. «Tiempo perdido, algo perdido, corazón perdido todo perdido», decía, entre otras cosas, entre ellas, la más difícil, que proclamaba que cuando el dinero se pierde, no hay que lamentarse porque regresa. No es cierto, pero no hay que quejarse porque hemos quedado que la queja es cosa de bellacos. Además no estamos solos. Después del primer acuerdo llegarán otros, hasta que alguno cuaje. Hay que vivir, que es la gran empresa, aunque quizá sea también una experiencia única en la vida aunque estemos hechos la pascua en la Pascua Florida.

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