Presupuestos sin mayoría

Rajoy no puede endosar al PNV y al PSOE su cuota de responsabilidad de la aprobación de las Cuentas del Estado para este año

El Partido Popular y Ciudadanos han resuelto dirigir su mirada hacia el PSOE para urgirle a que facilite la tramitación de los Presupuestos de 2018, cuyo proyecto entrará hoy en el Congreso. El vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, llegó ayer a sugerir que los socialistas podrían ceder cinco votos que suplan los apoyos que el Gobierno esperaba del PNV y que tienden a desvanecerse si no se desbloquea la situación en Cataluña, mientras que Albert Rivera apeló al 'sentido de Estado' del segundo partido del país para recabar su anuencia en torno a las cuentas públicas. Al tiempo ambos, Rivera y Maroto, cometían el error de calificar de «chantaje» la actitud de los nacionalistas vascos, en una escalada verbal que en nada contribuye a la estabilidad política en el conjunto de España. El Gobierno tiene la obligación de asegurarse la mayoría precisa para que el país cuente con unos presupuestos actualizados en este ejercicio. Pero ello no le faculta para transferir a los grupos de oposición tal responsabilidad, sino que deben ser Rajoy y sus ministros quienes procuren sumar los escaños necesarios mediante la correspondiente negociación. El presidente no tiene tiempo que perder para lograr los apoyos requeridos. Pero es improbable que los obtenga a través del emplazamiento público a los demás grupos del Congreso, dando a entender que al transferirles la responsabilidad de la aprobación presupuestaria les está haciendo culpables de lo que ocurra a partir de ahora en términos de inestabilidad política e institucional. Rajoy sorteó el debate parlamentario sobre las pensiones advirtiendo de que su mejora dependerá de la aprobación de los presupuestos; un requerimiento directo a que los demás se hagan cargo para garantizar que suban desde este mismo año. El mismo emplazamiento que PP y Ciudadanos dirigen al PSOE para que asuma los costes de un eventual rechazo parlamentario a los Presupuestos 2018. En una política de desgaste mutuo, parece valer todo con tal de dejar en mal lugar a la formación contrincante. Pero Rajoy no puede endosar a los socialistas las consecuencias de la parsimoniosa manera de gobernar. El Ejecutivo central y los populares tienen la imperiosa necesidad de evitar que la crisis catalana se traslade al conjunto de la política española como factor de inestabilidad. Una necesidad que puede volverse acuciante para el propio Rajoy. Pero su cuota de responsabilidad es tan notable que resulta imposible que pueda sacudírsela señalando a otros grupos parlamentarios.

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