Presupuestos del Estado: peor, imposible

Presupuestos del Estado:  peor, imposible

Se presupuesta poco (menos que la media nacional), se ejecuta menos (menos que la media nacional) y se abandonan los grandes proyectos que debe abordar un Presupuesto estatal: las infraestructuras viarias y ferroviarias en el caso riojano

CÉSAR LUENA DIPUTADO SOCIALISTA POR LA RIOJA

Creo que todos nos hemos equivocado. Decíamos, y pensábamos, que peor era imposible, pero entre Rajoy, Rivera y Ceniceros lo han hecho posible. Con los Presupuestos Generales del Estado para La Rioja del 2018 empeoramos más aún. Nos ocurre a los riojanos con los Presupuestos del Estado en la era Rajoy (da igual la coincidencia con el autoritario e ineficaz Sanz, que con el apático y resignado Ceniceros) que cada año es peor que el anterior. Y los riojanos queremos otros presupuestos, no los mismos con que nos vienen atizando un año tras otro desde el 2012.

Lo vengo repitiendo en años anteriores: se presupuesta poco (bastante menos que la media nacional), se ejecuta menos (bastante menos que la media nacional) y se abandonan los grandes proyectos que debe abordar un presupuesto estatal: las infraestructuras viarias y ferroviarias en el caso riojano.

Para este 2018, el trío Rajoy-Montoro-Ceniceros (con la colaboración de Rivera, últimamente perejil de cualquier salsa que se precie, -y la muy posible de los nacionalistas vascos, ya se sabe que a tanto el voto...-) nos presentan unas Cuentas que, en líneas generales, consolidan la desigualdad y la precariedad contra la que la calle está movilizándose cada vez de forma más importante, dan el sablazo a los pensionistas con el 0,25 tristemente famoso y se afanan en mantener los recortes en el gasto social y productivo.

El ínfimo gasto en educación (un 3,7 % del PIB por un 5 % de media que se invierte en la UE), el más que insuficiente aporte a la sanidad y a la dependencia y la conservadora política fiscal, por la que se sigue beneficiando al 10 % más pudiente de la población y perjudicando a la mayoría social de clases medias y trabajadoras, desmiente tajantemente la propaganda oficial. Estos Presupuestos están muy lejos de ser sociales, más bien son lo contrario: la reiteración de la política del PP que se desentiende de los débiles y de los que más sufren.

Además, los Presupuestos de 2018 adolecen de varios problemas que a día de hoy condicionan su capacidad de influir en la política económica del país. Esto es así, porque su capacidad de vigencia se limita a medio año y porque su formulación está más pensada en la capacidad de influir en el calendario electoral que en los problemas de España.

Por todo ello, podemos afirmar que este proyecto de Presupuestos Generaleas del Estado deja sin resolver problemas tan urgentes como la reforma del sistema de pensiones y la reforma del sistema de financiación autonómica; y, en lo referente a la modernización del sistema productivo, el crecimiento de las partidas es, en muchos de los casos, menor que el crecimiento de la actividad económica.

En La Rioja, y conociendo los antecedentes, cualquiera hubiera dicho que peor era imposible. Pero la realidad supera muchas veces las expectativas agoreras y de nuevo nos encontramos ante unas cuentas rácanas que apuntalarán la dirección cuesta abajo que todos los indicadores están señalando para nuestra comunidad. Con este planteamiento damos un paso más hacia la insignificancia.

Insignificancia que se constata cada día en los datos: somos la comunidad que menos crecemos y nuestro PIB se desploma, desciende la población ocupada mientras en España sube, y el Índice de Producción Industrial baja un 5,9 % en La Rioja, pero sube en España un 2,9 %. El resultado lo hemos conocido hace bien poco: hemos pasado del puesto 76 al 112 en el escalafón de las regiones europeas. ¡Bravo, Ceniceros!

Un presupuesto que cae un 16,3 %, cuando el resto de comunidades (menos Navarra, cuya foralidad le atribuye competencias en infraestructuras) crecen en inversión. Un presupuesto que en un momento de debilidad económica en nuestra comunidad (sin duda el peor de nuestra historia reciente) no ayuda nada en forma de inversión pública estatal. Las Cuentas del 18 son la puntilla a la situación crítica por la que atraviesa la economía de La Rioja.

Cada año la desvergüenza va en aumento. Ahora ni hay proyectos, ni se van a ejecutar los que hay. Además de crueles, mentirosos. Las grandes actuaciones pendientes están marginadas y olvidadas: la duplicación de la 232, la ronda sur o nueva circunvalación de Logroño, por no hablar de la alta velocidad. Nos acordaremos, más pronto que tarde, de todo el tiempo perdido que estamos tirando a la basura en relación con el AVE. De espaldas a la conectividad que representa la alta velocidad ferroviaria no hay nada. Sencillamente el aislamiento y la inferioridad. La nada.

Y por no mencionar tampoco áreas como la cultura o la seguridad, donde sencillamente La Rioja queda relegada del todo (Interior) o rácanamente tratada (Cultura). Lo peor, con todo, no es que no haya inversiones, es que las cuentas del PP y Ciudadanos (¡ay! el sello naranja) nos anuncian un horizonte sin ellas.

Por todo ello, vamos a votar no a estos Presupuestos. Presentaremos una alternativa social y productiva a los mismos y, en caso de que supere el trámite de totalidad, presentaremos enmiendas que aumenten la inversión en La Rioja y corrijan el abandono de Rajoy y de su cómplice Rivera y la resignación de Ceniceros, quien ha demostrado, y van demasiadas veces, que no pinta nada y que su nulo espíritu reivindicativo perjudica a La Rioja. Pero, a pesar de todo, corregir, mejorar y avanzar es posible. Ese es el empeño de los socialistas riojanos.

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