Unos Presupuestos sin entusiasmo

La Rioja aprueba sus cuentas para el año 2018 tras una negociación inexplicablemente tensa a tenor del calado de las enmiendas pactadas

La Rioja contará con nuevos Presupuestos desde el 1 de febrero. Finalmente, y con no poco suspense, Ciudadanos decidió ayer apoyar con su abstención las cuentas que presentó en el Parlamento el Gobierno de José Ignacio Ceniceros. Con independencia de la opinión que le merezcan a cada cual las políticas del Ejecutivo, la aprobación de una ley de este calibre -la más importante del año- siempre es una buena noticia porque permite desbloquear partidas presupuestas sustanciales para garantizar el correcto funcionamiento de la comunidad autónoma. Sin embargo, nadie lo celebró ayer con especial entusiasmo en el Parlamento de La Rioja, pese a que este año la fecha de entrada en vigor (1 de febrero) antecede en casi mes y medio a la del año pasado. El presidente Ceniceros ni siquiera intervino en el pleno, en la bancada de la mayoría parlamentaria tampoco hubo los habituales aplausos protocolarios y en general se respiró más resignación y melancolía que sensación de triunfo. Señal inequívoca de que las negociaciones no han sido fáciles y han deparado algunas escenas casi de culebrón, con abandonos repentinos, negociaciones secretas y escenificaciones de un dramatismo quizá exagerado, al menos si tenemos en cuenta que el acuerdo final se ha cerrado gracias a la aceptación de varias enmiendas que no parecen de un gran calado; desde luego no con la entidad suficiente como para justificar unos desencuentros que parecían tan alarmantes, que han retrasado varias semanas la aprobación de las cuentas y que estuvieron a punto de dar al traste con el pacto entre Ciudadanos y el Partido Popular. De toda la panoplia de enmiendas incorporadas ayer al texto, la más relevante -o por lo menos la más morbosa- fue el recorte del sueldo de la presidenta del Parlamento, Ana Lourdes González (PP), que ganará 16.000 euros menos gracias a una iniciativa del PSOE apoyada por Ciudadanos y Podemos, unidos en esta ocasión para doblegar la resistencia de la mayoría popular.

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