Prestar atención

MAYTE CIRIZA

Llevo un buen rato intentando empezar este artículo, pero me han entrado varios guasaps que he contestado, ya de paso he navegado en larioja.com para leer las últimas noticias y he escrito un par de tuits. Vamos, que llevo media hora y todavía no he escrito una sola línea. ¿Por qué nos cuesta tanto concentrarnos?

El consuelo es que no solo me pasa a mí, esto le pasa a todo el mundo. Es algo que vemos cada día, en las conferencias, en los actos, siempre hay asistentes que están jugueteando con el móvil sin prestar atención a lo que se está contando o sencillamente en la inopia, pensando vete tú a saber en qué.

¿Es verdad que cada vez somos capaces de concentrarnos durante menos tiempo? Yo creo que no, pero es cierto que cada vez hay más estímulos externos y cuesta focalizar la atención en una sola tarea. Estamos sometidos a un bombardeo de distracciones digitales y atendemos tanto a la pantalla del teléfono móvil, que parece que no somos capaces de concentrarnos en todo lo demás. Y, además, no solo tenemos todo este ruido exterior, sino que también tenemos nuestro propio ruido interior, es decir, nuestras preocupaciones y problemas, que nos asaltan cuando intentamos concentrarnos.

Hay un meme muy ilustrativo al respecto, de los de «¿qué queremos?». A la pregunta «¿qué queremos?», contestan: «¡un remedio para el déficit de atención!», y a la siguiente pregunta de «¿y cuándo lo queremos?», replican: «¡mira, un perro!». Es uno de los problemas a los que nos enfrentamos: prestar atención. Da la impresión de que cada vez nos acostumbramos más a estar ausentes del presente.

Como señala el psicólogo Daniel Goleman, «la atención es un músculo que se debe entrenar». Hay buenas técnicas para mejorar la atención plena, para conseguir lo que se llama «Mindfulness», es decir, combatir las distracciones y concentrarse en lo que se está haciendo, en el aquí y el ahora. El cerebro no es multitarea, solo podemos concentrarnos en una cosa a la vez. Aunque también es verdad que la atención que le prestamos a una tarea está relacionada con la atención que requiere esta tarea, es decir, no es lo mismo operar a corazón abierto que poner una tirita.

No prestar atención puede tener consecuencias muy graves, como la semana pasada en el metro de Roma, cuando una mujer quedó atrapada en el último vagón del metro y fue arrastrada por todo el andén, porque el conductor iba comiendo en la cabina, se despistó y no prestó atención. Hace años cantaba Radio Futura en «Escuela de calor»: «vas por ahí sin prestar atención, y cae sobre ti una maldición». Por eso, en la vida hay que estar a lo que se está, y no distraerse. Si has llegado al final de este artículo es que he conseguido, y te lo agradezco, que durante estos minutos me hayas prestado atención.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos