'PRESIDENT' Y RIOJANO

MARCELINO IZQUIERDO - EL CRISOL

Nunca hubiera imaginado el sacerdote riojano Benito Ignacio de Salazar que, cuando fue elegido 'president' de la Generalitat de Cataluña, allá por 1689, el condado que entonces regentaba bajo la Corona de Aragón tuviera las miras tan cortas. Más en concreto, son los políticos que actualmente la regentan, empeñados en celebrar un referéndum tercermundista y bananero el próximo 1 de octubre. Que, en pleno siglo XXI, la burguesía catalana haya maquinado un 'procés' decimonónico junto a Esquerra Republicana -izquierda e independentismo son conceptos antagónicos- y a los anticapitalistas de la CUP -¿antisistema y nacionalistas? ¿Cómo se entiende tan explosivo cóctel?- semeja un disparate digno de un guión de los teleñecos o de un culebrón venezolano.

Pero volvamos a la historia. Nacido en Baños de Río Tobía el 15 de enero de 1615, Ignacio de Salazar Goiri protagonizó una robusta carrera eclesiástica, ocupando el cargo de teólogo del rey Carlos II y ejerciendo como obispo de Barcelona a la edad de 68 años. Entre 1689 y 1692, el benedictino Benet Ignasi de Salazar -su nombre en catalán- fue cabeza visible de la Generalitat, cuyo poder se prolongaba desde la Edad Media a través de la iglesia, la nobleza y la milicia y la burguesía urbana. Algo debía barruntar, no obstante, este clérigo bañejo porque, antes de morir -lo que ocurrió el 23 de diciembre de 1693-, había ordenado que su corazón fuera llevado a La Rioja. Y aunque sus restos fueron inhumados en la catedral barcelonesa, su corazón descansa en el cenotafio que puede contemplarse en el monasterio de Yuso de San Millán de la Cogolla, en el que destaca su figura orante y la Virgen de Montserrat, tal era la devoción que guardaba a la 'moreneta'.

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