Mal presagio. Sin reacción, seremos menos

La noticia conocida a través del Diario LA RIOJA de que la licitación de la Declaración de Impacto Ambiental del subtramo Castejón-Logroño de alta velocidad ferroviaria (se desconoce si puede seguir llamándose así) había caducado en 2013 sin que el gobierno del PP realizase trámite alguno para que ésta siguiera su curso nos pone ante un escenario en el que se confunden las mentiras descaradas con la resignación de quienes quieren salvar la cara camuflando la situación de una verdad incómoda que se nos desvela a golpe de hechos. Ésta sería la siguiente: La Rioja no formará parte del mapa de comunicaciones europeas del futuro porque debe conformarse con adaptar y mejorar las actuales vías de ancho convencional de momento y después (¿años, décadas?) ya se verá. Ese verá es, en la versión oficial, que no se renuncia a la incorporación del trazado de alta velocidad. ¿Cuándo? Pues como pronto cuando todas las capitales del entorno ya estén incorporadas a este mapa.

¿Habrá una reacción social y política (por ese orden) que sea capaz de revertir esta renuncia de La Rioja a la modernidad? Está por ver, pero ya les digo, como se ha visto estos días, que el PSOE reaccionará. Y tratará de que la reacción sea racional y justa (también por ese orden).

Racional. Porque es evidente que una infraestructura de esa dimensión necesita mucho tiempo para llevarse a cabo. Pero un tiempo que no puede emplearse en engañar, confundir y marear la perdiz. La razón debe destapar las mentiras descaradas con las que el PP de Ceniceros y de Rajoy han tratado a nuestra región en los últimos años.

Y justa. Porque es justo reconocer que el PSOE también ha cometido errores en la incorporación de La Rioja a la alta velocidad. Como es justo recordar que todos (todos son todos) los trámites para alcanzar esa meta han sido realizados por gobiernos socialistas: el soterramiento de la vía en Logroño y la planificación de la nueva estación por un lado, y la proyección del corredor Cantábrico-Mediterráneo y todos sus procesos previos a la construcción que el PP ha dejado que caduquen.

Llegados a este punto, ¿de qué estamos hablando? Estamos hablando de pelear (o no) por que el corredor ferroviario planeado entre el Mediterráneo y el Cantábrico siga contando con un ramal entre Castejón y Miranda (la vía natural de incardinación de La Rioja en el eje del Ebro y en el corredor pensado por Europa como de alta capacidad) que sea de tráfico mixto (altas prestaciones) para viajeros y mercancías, dotado de plataforma de alta velocidad por tanto, y que permita alcanzar una velocidad de hasta 210 kilómetros por hora máximo en algunos tramos, lo que reducirá los tiempos de viaje y transporte y asegurará así la prestación de un servicio altamente competitivo, que es el objetivo fijado por las instituciones comunitarias para crear los ejes de comunicación de la economía del siglo XXI.

Las noticias conocidas estos días y la persistente propaganda mentirosa oficial del PP (dudo que los rusos lo hubieran hecho mejor) son un mal presagio. Pero si renunciamos y no pelamos racionalmente por una razón justa seremos menos en el futuro. Un futuro que no es tan lejano.

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