Una EPA preocupante

La Rioja cerró 2017 con el peor dato de paro del país y una señalada tendencia de incapacidad para hacer crecer la oferta laboral

La Rioja cerró el 2017 con el peor dato interanual de desempleo del país. En el contexto de unos resultados nacionales positivos, la Encuesta de Población Activa (EPA) ofrece un diagnóstico preocupante: durante el pasado año la región registró una pérdida de 500 empleos y un incremento de un millar de desempleados. Cerró así el ejercicio con 17.600 desocupados, que se traducen en una tasa de paro del 11,51% que, pese a todo, sigue siendo la cuarta mejor del conjunto nacional, por detrás de las vecinas Navarra, País Vasco y Aragón. No es éste, en cualquier caso, motivo para la complacencia. La EPA no refleja tanto un incidencia coyuntural como señala una tendencia estructural de incapacidad para hacer crecer la oferta de empleo, o al menos la oferta de puestos de trabajo susceptibles de ser ocupados por alguno de esos 17.600 desempleados. Una tendencia a la que apuntaba ayer el consejero del ramo, Alberto Galiana, cuando se refería al «cambio de ciclo en el mercado laboral con una creciente dificultad para incorporar a más personas al ámbito de la vida laboral activa». Una cambio de ciclo que no es ninguna novedad. Un cambio que durante los últimos años ha reducido a la mínima sectores claves de la economía riojana sin que se haya acertado desde ninguna instancia a plantear alternativas capaces de absorber a los nuevos y, sobre todo, a los parados de larga duración. Paro estructural, en efecto, que no viene marcado tanto por la escasez de oferta como por los cambios tecnológicos o de conducta de los consumidores que modifican las necesidades de los empleadores, mientras que los trabajadores no han tenido tiempo para ajustar sus habilidades al nuevo escenario. Son necesarias, pues, políticas capaces de conciliar las necesidades de los empleadores con la de quienes necesitan trabajar. Políticas que incidan en la formación y la capacitación adecuadas a la nueva oferta -la novel FP dual es el ejemplo- porque La Rioja no puede resignarse a contar como irrecuperables a uno de cada 10 de los parados que contaba el 31 de diciembre pasado.

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