Populares contra Ciudadanos

Hay una pulsión renovadora en el centro-derecha sociológico, que pone en cuestión la impasibilidad de Rajoy y favorece a Rivera

La noticia de que Mariano Rajoy ha convocado a los dirigentes de su partido a un cónclave para valorar y responder al ascenso de Ciudadanos en las encuestas encierra una llamada de atención a toda la organización popular, emplazada así a reaccionar en cada comunidad autónoma y en cada municipio. Los portavoces del PP se esforzaron hasta ayer mismo en restarle importancia a las expectativas del partido de Albert Rivera. La cultura política del PP creado por Aznar y heredado por Rajoy contemplaba como adversario electoral solo al PSOE, mientras los nacionalismos oscilaban ante sus ojos entre ser su contrapunto identitario y aparecer como eventuales aliados. Las elecciones de junio de 2016 contuvieron a las formaciones emergentes, recuperando el universo bipartidista. Pero de pronto el Partido Popular se ha topado con una realidad imprevista, al aflorar una alternativa exitosa en su mismo campo ideológico; sin rémoras del pasado, ni responsabilidades de gobierno en la actualidad que pudieran evidenciar contradicciones en Ciudadanos. El intento de conformar una mayoría alternativa entre PSOE, Ciudadanos y Podemos en la anterior legislatura, condenada al fracaso, llevó al PP a creerse poco menos que imbatible después de que Rajoy lograra ser investido en ésta. Los populares siguen en cabeza en el ranking partidario. El hecho de que el calendario electoral anuncie para la primavera de 2019 comicios autonómicos y locales favorece a un partido con la extensa implantación territorial y fidelización partidaria del PP. Del mismo modo que a Ciudadanos le interesaría la pronta convocatoria de elecciones generales. Rajoy se debate entre agotar la legislatura aunque sea en precario, o salir ya al paso a Rivera. Mientras tanto, el día a día político comienza a mostrar una intensa confrontación entre los dirigentes del Partido Popular y los de Ciudadanos, rayana en ocasiones con la inquina. A tenor del último barómetro del CIS, esos dos partidos suman hoy más que hace año y medio y podrían garantizar una mayoría de centro-derecha para años. Pero hay una pulsión social renovadora que pone en cuestión la impasibilidad de Rajoy, en tanto que su figura deja de percibirse como garante imprescindible de nada.

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