La plurinacionalidad

Susana Díaz, todavía no rehecha del grave tropezón de las primarias, no quiso dejar pasar la clausura de su propio congreso regional sin arrojar a Pedro Sánchez, allí presente, un dardo sobre la plurinacionalidad. Pero nadie en el partido la secundó, ni siquiera los barones que habían respaldado su candidatura. Guillermo Fernández Vara, presidente del Consejo de Política Federal, defendía que no hay polémica y que lo fundamental es que la plurinacionalidad del Estado no afectará a «la unidad indisoluble de la nación española». Page, Lambán y Puig se han negado asimismo a seguir manteniendo abierto este cansino debate. De hecho, el término no es novedoso en el acervo socialista, ni tiene por qué inquietar si se acompaña de la inequívoca manifestación de que la soberanía descansa sobre toda la nación española, una e indivisible. Con buen criterio, los socialistas parecen haber optado ahora por reforzar la apuesta por la unidad, lo que requiere cerrar las viejas polémicas internas. Díaz se equivocaría si en lugar de afianzar su tambaleante posición en el gobierno andaluz con políticas adecuadas que saquen a la región del final de la tabla, insistiera en perseguir quimeras que ya le han sido negadas con rotundidad.

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