PLURINACIONALES

MANUEL ALCÁNTARA

La variedad es la gran musa del mundo y la mejor receta para no aburrirse, pero eso de hacerle un chaleco a los jorobados siempre ha sido un conflicto para los sastres. Las distintas federaciones del PSOE no se fían de las que son diferentes. Han llevado el mosqueo donde no pueden matar moscas con el rabo. Lo peor no es que difieran de las soluciones que proponen acerca de cómo debe ser el Estado autonómico sin destruir el Estado, que es anterior a las autonomías. El enredo se ha acomodado en el seno del PSOE, que era el partido que lo tenía más claro. Ahora, la receta de Sánchez no la aceptan todos los que acuden a su farmacia de guardia. ¿Cómo deber ser el Estado autonómico, ahora que todavía no ha empezado el Campeonato de Liga y está en chirona el que creíamos que era el presidente eterno? Las reformas que propugna Pedro Sánchez en principio las asumen todos, pero el final no le gustan a ninguno. Mientras Andalucía apuesta por un modelo federal cooperativo, Valencia defiende un federalismo asimétrico y Baleares lo que desea es «una federación de islas». Hemos sustituido a Santiago el apóstol por Antón Pirulero y, si ya era difícil creerse que vino a España en un barco de piedra, más ardua se presenta la tarea para los que no proponen ninguna idiotez semejante.

El ser humano es un animal crédulo, pero todo tiene su límite más allá de cualquier frontera. Los que creíamos, no sin cierta candidez, que el porvenir es un por traer no sospechamos lo que se nos venía encima, ni lo que teníamos por debajo. España es diferente a ella misma y, si se contempla en un espejo roto, no se reconoce. ¿Cómo serán las corridas de toros sin banderillas, sin puyas, sin estoques y sin toro? El tótem ibérico ha sido desahuciado. A unos les parece bien y a otros mal, pero el caso es que España cada vez se parece menos a ella.

Fotos

Vídeos