Planes secretos

Unos y otros han estudiado hasta el detalle cómo actuar el día del anunciado referéndum

MARGARITA SÁENZ-DIEZ

Sobre Cataluña, las cartas están echadas. Pero falta algo, que no es menor: ¿qué diseño han preparado los independentistas para que se pueda votar el 1-O? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar en sentido contrario el Gobierno de Mariano Rajoy?

Las dos partes enfrentadas insisten en sus propósitos. Para el Ejecutivo catalán, el referéndum tendrá lugar por encima de cualquier prohibición y, para Moncloa, esa consulta no tendrá lugar. Faltan menos de dos meses para la cita y las previsiones que cada uno tenga las guardan bajo siete llaves aunque trascienden algunos indicios.

Las urnas de metalcrilato están a punto, pero, como muchos colegios electorales aparecerán precintados, el mapa de su futura ubicación está guardado en un lugar recóndito. Lo que sí han previsto los soberanistas es reunir a las puertas de cada urna a un grupo numeroso de defensores del 'sí'. Al parecer, se ha diseñado en secreto un plan de desobediencia civil, varios cortes de carreteras y una huelga general indefinida hasta forzar la negociación.

El Parlamento autonómico aún no ha aprobado la ley que regulará esa consulta. Lo hará en breve, pero es probable que ésta no fije un mínimo de participación, más aún cuando ha tomado fuerza la campaña de no acudir a las urnas, firmada por intelectuales progresistas de gran prestigio.

Mariano Rajoy y el equipo de Soraya Sáenz de Santamaría sostienen que antes del 1-O no hay que hacer nada más. Únicamente mantener la estrategia jurídica en marcha, y el día después analizar las posibles opciones políticas. Los constitucionalistas tienen de su lado la razón jurídica, el apoyo internacional y la capacidad coercitiva, pero algunos analistas provocadores insisten en aplicar 'mano dura' ese día. ¿Hasta la utilización de la fuerza?

A los partidos catalanes opuestos al referéndum, como el PSOE, les irrita las provocaciones de la CUP y su soez campaña contra el turismo. La diputada Meritxell Batet ha denunciado que el Gobierno catalán esta «secuestrado por la CUP». Y no le falta razón. La nueva campaña de los antisistema en favor de la desobediencia y su promesa de 'barrer' de Cataluña todo lo español es un nuevo intento de forzar la radicalidad dentro del soberanismo.

Sus socios, Esquerra Republicana y más aún el PDeCAT (antigua Convergéncia), observan la escena con aprensión ante el riesgo de que se haga trizas el procés. Pero de aquellos polvos vienen estos lodos. Y ahora lo que más satisfaría a ambos es conseguir una mayoría parlamentaria en favor de la independencia que diera una patada a la CUP. Si el tan anunciado referéndum se salda con fracaso, las elecciones autonómicas esperan a la vuelta de la esquina. Veremos entonces qué pasa.

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