'Plan D' en marcha

Las dos grandes formaciones soberanistas, PDeCat y ERC, quieren elegir ya un Gobierno viable, presidido por tanto por un diputado que no esté imputado ante los tribunales, que se ponga al frente de la Generalitat y que permita reanudar la vida institucional, con el consiguiente final de la intervención estatal al amparo del artículo 155 de la Constitución. Si se consuma este proyecto, será en principio una buena noticia, si bien hay que observar el desarrollo de los acontecimientos con cautela porque no es posible olvidar que el acuerdo de marzo entre el PDeCAT y ERC contemplaba la formación de un gobierno «efectivo», como el que ahora se anuncia, pero tutelado por un Consejo de la República que Puigdemont presidiría desde su 'exilio' europeo.En otras palabras, la formación de un Gobierno sin elementos con cuentas judiciales pendientes no será garantía de futuro si la operación no se enmarca en el acatamiento de la legalidad constitucional. Y Puigdemont quiere designar a dedo a su sucesor.

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