Los pensionistas pierden

La grave crisis económica padecida por España forzó dos reformas a la baja del sistema de pensiones, la socialista de 2011 y la popular de 2013. Durante cinco años consecutivos las pensiones han subido un paupérrimo 0,25% anual. El Gobierno aprobó ayer el aumento de este año, que condena a los pensionistas a una nueva pérdida del poder adquisitivo (el IPC promedio en 2017 ha sido del 2% y en diciembre ha bajado al 1,2%). En otro tiempo, la buena salud del sistema, ajustado al Pacto de Toledo con el que se pretendió evitar peligrosas derivas electoralistas, era el orgullo del Estado de bienestar y una de las conquistas democráticas más valiosas. Hoy, vivimos una caída continua del nivel de vida de los pensionistas con escasas protestas. Esta ridícula revalorización -2,31 euros de media al mes para cada jubilado- condena a 9,5 millones de beneficiarios a una pérdida de poder adquisitivo. El cálculo se ha hecho con una revalorización del 0,25% anual y una inflación media del 2%. Una expectativa vergonzosa que ensombrece la afirmación de «retiro digno».

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