Pensiones solidarias

La pasada semana, la Autoridad Fiscal (la Airef) alertó de que el índice de revalorización de las pensiones no superará el 0,25% durante los próximos cinco años, por lo que ésta será la subida si no se modifica la normativa vigente, que fue establecida en 2013 para tratar de asegurar la sostenibilidad del sistema. Ahora, la mayoría de los partidos salvo el PP está planteándose regresar a la revalorización de las pensiones con arreglo al IPC, y el FMI, en su análisis periódico sobre la economía española, acaba precisamente de recomendar que no se haga tal cosa, tanto para asegurar la sostenibilidad que se pretende cuanto para que el ajuste se reparta entre generaciones, lo que se denomina «solidaridad intergeneracional». El modelo actual, perturbado por la crisis, es fuertemente deficitario -unos 18.000 millones de euros este año-, por lo que habrá que pensar muy bien, en el seno del Pacto de Toledo, cuál es el camino correcto de las reformas ya que el envejecimiento de la población, que ya es muy pronunciado, se acentuará todavía más cuando se jubile la generación del baby-boom. En nuestro sistema de reparto, las pensiones descansan sobre el esfuerzo de los activos. Y habrá qué meditar qué carga se deposita sobre los hombros de las generaciones emergentes, con peores salarios que las anteriores y aquejadas por un fuerte desempleo que se traduce en inseguridad. Hay que actuar con prudencia, de modo que el esfuerzo se reparta equitativamente entre activos y pasivos, pero sin condenar a la congelación eterna.

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