Pensiones al límite

La Comisión parlamentaria del Pacto de Toledo debe plantear ya la reforma del sistema con visión de futuro y consenso

El Consejo de Ministros aprobó ayer un crédito extraordinario de 10.192 millones de euros del Estado a la Seguridad Social para hacer frente a las dos pagas extra de las pensiones de este año, en verano y en diciembre. Un préstamo por el que no cobrará intereses y que la Seguridad Social tendrá diez años para devolver. Con parte de ese préstamo (5.986 millones) y parte del Fondo de Reserva (3.514 millones) se podrá abonar la paga extra ahora. Pero en la 'hucha' de las pensiones ya sólo quedan 11.600 millones de euros y el déficit de la Seguridad Social a finales de año superará los 16.000 millones de euros. Estas cifras expresan por sí solas la situación comprometida del sistema, necesitado por tanto de reformas profundas que aseguren su sostenibilidad. Y muestran la urgencia de que el Pacto de Toledo tome cartas en el asunto y establezca con el mayor consenso posible las determinaciones oportunas. De momento, la Comisión parlamentaria no ha cumplido con su objetivo inicial de presentar las recomendaciones antes del verano. En lo que existe coincidencia es en la necesidad de facilitar más ingresos a la Seguridad Social y la vía con mayor consenso son los Presupuestos Generales del Estado. Pero hay muchos elementos en discusión y con posturas abiertamente encontradas, como en la reforma de las pensiones de viudedad -planteada por varios grupos ante el cambio experimentado por la incorporación de la mujer al mercado laboral- o en la vuelta a la revalorización de las pensiones con el IPC. Lo cierto es que el envejecimiento de la población, la mayor esperanza de vida, los bajos salarios y la precarización en general del mercado de trabajo están ahogando -y presionarán más en el futuro- al sistema de Seguridad Social de manera que su reforma es ineludible. Un cambio que debe conjugar varios elementos y no basar la sostenibilidad del sistema en la merma del poder adquisitivo de los pensionistas pero guardando un equilibrio intergeneracional. A los grupos parlamentarios hay que exigirles visión de futuro y que no se muevan por expectativas partidistas cortoplacistas. Es hora de precipitar el debate y de tomar decisiones con el mayor consenso posible.

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