UN PELIGRO EN LAS GAUNAS

CAUTIVO Y DESARMADO - PABLO ÁLVAREZ

La llegada de los Reyes Magos en los helicópteros de la base de Agoncillo a Las Gaunas es una de las cosas más bonitas que ocurren en esta ciudad cada año. Para todos, estén más o menos dispuestos a creer en la magia, la aparición de los «Caimán» por encima del alero del campo de fútbol es un pedazo de espectáculo.

El problema es que el asunto está a punto de írsele de las manos a la esforzada organización de Radio Rioja y el Ayuntamiento de Logroño. De puro éxito: tanta y tanta gente está acudiendo al campo de fútbol que, sobre todo en los últimos dos años, la situación está empezando a mostrar un cariz peligroso.

Sería imposible calcular cuánta gente había en Las Gaunas el pasado viernes. ¿Unos 20.000? ¿25.000? En todo caso, muchos más de los 16.000 que en teoría caben. Cada una de las escaleras de la grada estaba totalmente ocupada, de arriba abajo del campo, por gente sentada y muy poco dispuesta a moverse. Cada uno de los vomitorios tenía al menos cinco o seis filas de personas de pie (siendo cauto en el cálculo) además de un buen número de carritos de niño «abandonados» por todas partes. Y en ninguna parte de la grada se veía personal alguno de seguridad que guiara o velara por aquel descontrol.

Dios quiera que nunca pase nada. Porque en esta situación, cualquier hipotética evacuación tiene un alto riesgo de desastre, sobre todo contando con el tipo de público del que hablamos, al menos en un 50% infantil. Haríamos bien, por pura responsabilidad, en controlar el aforo. No será agradable que haya quien se quede fuera, pero la alternativa es un riesgo que no deberíamos asumir.

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