Un paso en Alemania

Procediendo con gran sentido común, los dos grandes partidos alemanes están cerca de reeditar una gran coalición de gobierno. Los dirigentes socialdemócratas optaron ayer en un congreso extraordinario por negociar con la CDU de Merkel para repetir la fórmula de la legilsatura anterior, aunque las bases del SPD tendrán la última palabra. Un viaje complicado para Martin Schulz. El líder socialdemócrata debió no solo mudar de opinión, sino predicar hasta la extenuación para persuadir a sus huestes de la necesidad de hacer el esfuerzo, pensando en la propia Alemania y, más allá, en la Unión Europea. Es en este contexto, la decisión del SPD es un hecho harto relevante y llamado a influir en el curso ordinario del proceso europeo, sacudido ahora por la aparición de inquietantes tics xenófobos, mezclados con un desdén abierto en ciertos ejecutivos y explícito en los rancios predios ultras. El cuarteto Alemania, Francia, Italia y España forma ahora el grupo duro de europeistas en acción y Berlín es su ariete indispensable. Ojalá lo sucedido sirva para afianzar el admirable proyecto europeo.

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