Palabras inertes

El PP pierde apoyo gota a gota por los sucesivos escándalos de corrupción

MARGARITA SÁENZ-DÍEZ

Aceptar lo que se oye cuando la realidad es otra no convence a nadie. La rotunda amnesia manifestada ante la Audiencia Nacional por los antiguos dirigentes del Partido Popular o las palabras inertes de sus tesoreros jubilados en el Congreso, no han aportado nada. Sólo un intento de autodefensa. El 26 de julio, una jornada -como se sabe- en la que nadie está de vacaciones, será Mariano Rajoy, y a continuación Pío García Escudero, los que declaren por la supuesta financiación irregular del PP. Al parecer, Rajoy, el reconocido y eficaz estratega electoral durante años, no podrá aportar datos interesantes. No sabía nada de nada.

Da lo mismo que fuera vicesecretario general del PP y responsable de asuntos electorales entre 1990 y 2003. Además, su destacada posición política y personal hacían inimaginable que alguien le diera un talón en mano, como ha dicho Rosendo Naseiro que ocurría. «A veces ibas al mitin y te daban un talón, se lo daban a Fraga». Ni que «pasara la gorra» como hacía Ángel Sanchis.

La probable financiación irregular del PP durante décadas no es ningún mantra. La oposición la aprovecha de forma irritante, sí, pero es lo que toca. Cuando los ciudadanos han tenido oportunidad de oír deslenguadas conversaciones entre dirigentes de ese partido, han leído copias auténticas de la contabilidad original que se llevaba en la calle Génova, han tenido acceso a tuits elocuentes o han leído una mínima parte de los informes de la Policía y de la Guardia Civil, la realidad se impone.

Las sentencias aún están por escribir y la presunción de inocencia penal podría quedar certificada en algunos casos. Ya se verá. Pero los ciudadanos, especialmente los más jóvenes, no aceptan los cantos de sirena que contradicen sus propias experiencias. Rechazan afirmaciones peregrinas como que «el partido era legalísimo». Desconfían, porque se dicen informados.

Es general, la exigencia de más democracia y de políticos más honrados, capaces de resolver los problemas. Es una corriente de fondo imparable que el presidente del Gobierno intenta contrarrestar con los datos de la recuperación económica o con el anuncio de un plan de carreteras de inversión privada, que no se recuperará cobrando peaje a los usuarios. Los sectores más beneficiados por la situación mantienen, aunque a la baja, su confianza en el partido del Gobierno. Pero, según los expertos, el PP pierde apoyo gota a gota por los sucesivos escándalos de corrupción. La cita, antes de dos años, de comicios municipales y autonómicos podría deparar desenlaces sorpresa. La oposición está en ello. ¿Será por eso que el equipo de Pedro Sánchez empieza frotarse las manos?

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