ÓSCAR

LUIS JAVIER RUIZ - DAÑOS COLATERALES

Los héroes existen. Son como usted y como yo. Nada de levantarse por la mañana pensando en acabar con el supervillano de turno embutido en estridentes 'leggins' marcapaquete. Tampoco llevan capa ni tienen, como los de Marvel, superpoder alguno: ni visión nocturna ni rayo cósmico ni regeneración ni reflejos sobrehumanos... Los héroes de verdad no necesitan nada de eso. Son de lo más normal. De café o colacao y tostada por la mañana; de dejar a los chiquillos en el colegio; de entregarse a la rutina hasta, de forma inconsciente, aparcar en la oficina. Óscar es uno de ellos.

Nunca he coincidido con él y sólo conozco su nombre. Ni cómo se apellida ni si es alto o bajo, rubio o moreno, calvo... Sólo que se llama Óscar y que trabaja en Proyecto Hombre, que por lo que nos contaron el domingo Diego y Raúl, es algo así como una guarida de héroes de carne y hueso.

Fue Diego el que nos habló de Óscar, pero también pudo ser Raúl. Él también tendrá, con otro nombre, a 'su' Óscar. Diego y Raúl aún están lejos de la treintena, pero han vivido en el infierno de la heroína. De esa nueva heroína que se fuma y no se inyecta pero que es tan mortífera como la de los años 80.

Fue hasta que apareció Óscar. Se sentó cara a cara con Diego y hablaron (ese es su superpoder). Una especie de confesión mutua que duró lo que tardaron en aparecer las lágrimas. Tras la charla, Diego (cinco años con el caballo a cuestas) arrojó por última vez el albal al suelo. De eso hace más de un mes. Esta vez es la definitiva.

Óscar volverá a tomarse esta mañana el café y llegará como un autómata a su oficina en donde, un día más, volverá a ser un héroe.

Supermán está sobrevalorado.

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