El orgullo de cuidar

El orgullo  de cuidar

«Ya está bien de abusar de la profesionalidad de miles de enfermeras y enfermeros que cada día se empeñan en hacer sostenible la sanidad de este país. Lo hacen porque son los únicos que no ven números en el sistema sanitario.»

Desde SATSE La Rioja afrontamos el final de 2017 con una importante lista de temas profesionales y laborales pendientes de resolver y con el firme propósito de, para 2018, encontrar soluciones y conseguir el reconocimiento que nuestras profesiones se merecen.

Como bien manifestaba la consejera de Salud de La Rioja, María Martín, en unas declaraciones recientes, enfermeras (generalistas y especialistas) y fisioterapeutas son titulaciones que ya tienen la condición de Grado, con el consiguiente reconocimiento académico que ello supone. Pero no nos vamos a quedar ahí: esa homologación académica tiene que verse reflejada en la realidad asistencial, nuestro verdadero escenario, a todos los efectos. Y esto debe aplicarse en todo lo referente a funciones, responsabilidades, competencias, retribuciones y condiciones laborales. En resumen, queremos ver reflejado en la práctica el merecido respeto hacia nuestra profesión.

Partimos de una situación de absoluta desigualdad no solo frente a otros colectivos (lo que merecería un capítulo aparte), sino entre nosotros mismos, generada por políticas de personal de enfermería que provocan, consienten y favorecen la desmotivación y la frustración en el colectivo. No se puede entender, por ejemplo, que se retribuya de forma diferente a una misma categoría por los mismos conceptos; ni que se mantengan las rotaciones del personal aleatoriamente bajo la falsedad de que valemos para todo; ni que existan jornadas de trabajo efectivamente realizadas y nunca reconocidas como tal, así como jornadas interminables en guardias y refuerzos; ni que se sufra una constante exposición a determinados riesgos y que sean considerados como inherentes a nuestro trabajo.

Por todo ello, SATSE ha planteado a los responsables de la Consejería de Salud una serie de medidas que consideramos fundamentales en la defensa de enfermeras y fisioterapeutas. Unos planteamientos de carácter laboral y profesional que pretenden no solo alcanzar condiciones básicas para enfermería y fisioterapia, sino también garantizar la calidad de los servicios sanitarios adoptando un modelo orientado siempre al paciente, pero con la participación de estos profesionales como agentes garantes de la salud en su más amplia definición. Y es que, hay que recordar que enfermeras y fisioterapeutas están altamente cualificados para dar respuesta a las nuevas demandas de la población (atención a la cronicidad, envejecimiento, coordinación sanitaria...), así como también para atender a la persona en todo su ciclo vital, desde el nacimiento hasta la muerte, liderando el proceso de cuidados del paciente y, por tanto, gestionando y coordinando todos los recursos del sistema para garantizar una cobertura de salud integral, accesible, universal y de calidad.

Por su preparación y los conocimientos proporcionados durante su formación universitaria, dirigen, evalúan y prestan, de forma independiente, los cuidados y los servicios propios de la disciplina de enfermería orientados a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades de las personas desde el primero hasta el último momento de su vida. En resumen, una enfermera, generalista o especialista, es «una persona que cuida a las personas» a lo largo de su existencia y que sin ningún género de dudas humaniza la sanidad.

Pero también es cierto que para cuidar con las condiciones óptimas es imprescindible que la realidad de la enfermería, la que se vive a diario en los centros sanitarios, cambie sustancialmente. En España, y también en La Rioja, dada la situación del sistema sanitario, para muchos profesionales cuidar de los pacientes, o al menos intentarlo, con las condiciones laborales existentes y la falta de plantilla de los centros, conlleva que la salud de los enfermeros de este país se resienta. Así lo perciben ellos, los que están a pie de cama o en su consulta del centro de salud, y así lo denuncian en el 'Estudio de percepción del estrés en los profesionales de Enfermería en España. Comparativa 2012-2017'. En él muestran que 8 de cada 10 están estresados, desmotivados, agotados emocionalmente y padeciendo síntomas específicos de estrés.

Ya está bien de abusar de la profesionalidad de miles de enfermeras y enfermeros que cada día se empeñan en hacer sostenible la sanidad de este país. Lo hacen porque, en realidad, son profesionales, los únicos que no ven números en el sistema sanitario. Ellos ven a Juan, Paco, María..., ellos ven a las personas con nombres, personas enfermas y/o sanas que necesitan de sus cuidados porque su salud depende de ellos y es por ellos, por Juan, Paco, María... por los que, aún a costa de su salud, se siguen esforzando cada día. Orgullosos de cuidarte.

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