Los nuevos 'esclavos'

La economía colaborativa abre sin duda nuevos horizontes comerciales y mercantiles, aprovecha las nuevas tecnologías y crea riqueza. Pero no es oro todo lo que reluce y es preciso prevenir y combatir determinados efectos perniciosos, como es la falta de derechos laborales de gran número de empleados en estas compañías emergentes, los 'riders', que llevan comida a domicilio por cuenta de las nuevas plataformas digitales del sector. En una moto o bicicleta propia, deben estar disponibles a todas horas, sin contrato laboral (como mucho mercantil), dispuestos a darse de alta como autónomos y a ganar un sueldo no más allá del salario mínimo. La propaganda de estas empresas para captar empleados no se ajusta a la realidad. El sindicato UGT ha denunciado esta situación ya que, bajo el paraguas de la digitalización, se reproducen viejas formas de explotación. Además, la baja retribución y el trabajo a destajo ponen en riesgo la vida de los repartidores, que tienen que afanarse durante todo el día a la mayor velocidad posible para poder subsistir. La Inspección de Trabajo ya se ha pronunciado y considera que no son autónomos, sino que se está produciendo un fraude legal. El Estado debe ejercer con más celo su papel de regulador para evitar abusos.

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