NUEVAS INVESTIGACIONES

MANUEL ALCÁNTARA

Todo es difícil de prever, pero especialmente el futuro, y por eso estamos gobernados por las encuestas. Averiguar cuál es la opción de la mayoría, aunque sea mudable, es el empeño de los partidos políticos, que están empeñados hasta las cejas por el descalabro financiero. El que comanda Rivera ha superado al PP y al PSOE y se convierte en la primera fuerza en España. Siempre que oímos hablar de victorias pírricas nos acordamos del legendario jugador del Real Madrid, que ahora no sólo está en horas bajas, sino subterráneas. Los que somos moderadamente madridistas observamos sin extrañeza, pero con un cierto temor, el desguace. El problema es, como siempre, económico. No podemos olvidar que si se nos rompe el tablero no pueden jugar los que se afanan en ganar la partida, aunque no sepan bien a qué están jugando.

En Cataluña, el partido de Rivera ha superado al PP y al PSOE convirtiéndose en la primera fuerza. Los llamados 'españolistas', que nos conformaríamos con que nos llamaran españoles, asistimos a la vieja trifulca. «Lengua sin manos, qué puede hacer», se preguntaba el viejo Cancionero Anónimo, que como lo hicieron entre todos se dice que no lo escribió nadie. Lo que de verdad importa es que Hacienda siga investigando al Barça. Con las cosas de jugar no se juega, pero en algo hay que entretenerse. No todo va a ser hablar de Junqueras, que es el cuento de nunca acabar. El admirable Barça, que es verdad que es más que un club, no acaba de darse cuenta de que es menos que España, si es capaz de juntarse. ¿Puede votar alguien desde prisión? El juez Pablo Llarena ha denegado la autorización para asistir a los plenos del Parlament, pero el magistrado del Supremo ha ordenado a la Mesa de la Cámara que permita al exvicepresidente de Puigdemont que siga dándonos la tabarra. Es cierto que tiene momentos emocionantes, pero la gente está harta de emociones.

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