NUEVA POLÍTICA

«Ser coherente es agotador», escribía enigmática el jueves para completar su mensaje ya el viernes, con la incógnita despejada por Diario LA RIOJA. «Hoy solo puedo decir gracias. Y, como siempre, nos vemos en las calles», añadía en forma de despedida. Paz Manso de Zúñiga se va. Lo deja. Su dimisión, por «motivos personales», deja entrever discrepancias no sólo en las formas sino en el fondo. Y es que en los callejones de la política, en las travesías de la cosa pública, nada es lo que parece. Ni una plaza es lo mismo que un salón plenario. Quizás sea cuestión de independientes en asuntos de partidos. Cambia no lo es, pero no deja de ser el escenario de las disputas entre Podemos (atrás quedó lo de Todos Juntos Podemos y Raúl Ausejo sigue a la espera de que le demuestren el fraude por el que fue decapitado), IU y Equo como evidenció el pacto Henar Moreno-Germán Cantabrana. Y ya hay ruido de cara a las próximas municipales. El caso es que el Ayuntamiento de Logroño más plural de la historia, con hasta cinco grupos, pierde a su tercera concejala en lo que va de mandato, un hecho también sin precedentes en la casa consistorial capitalina. Porque hoy es Cambia, pero ayer fueron Ciudadanos. Nazareth Quijano y Elvira González, la primera con una condena por apropiación indebida y la segunda por desavenencias ideológicas. Tanto González, antes, como Manso de Zúñiga, ahora, tiran la toalla desencantadas. Y la de Cambia lo hace justo cuando Cs ha respirado con el archivo de la causa contra Julián San Martín y María Luisa Alonso por posible malversación. Cosas de la nueva política. De esa nueva política con comisiones de garantías que están resultando de cartón-piedra. Y, mientras, PP y PSOE tan contentos. Incluso el PR+ deja ver su sonrisa.

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