Dos noticias juntas

Ser vaca es mejor que ser mujer en la India; cada cuarto de hora se denuncia una violación pero se desestiman muchas

JUAN GÓMEZ-JURADO

El jueves leía en el sitio web de la BBC acerca de un interesante proyecto fotográfico del joven Sujatro Ghosh. Con tan solo 23 años, este fotógrafo ha querido denunciar el trato que recibe la mujer en su país, India. Ha comenzado a retratar a mujeres en distintos ambientes y localizaciones, tanto domésticos como en exteriores, de mujeres vistiendo una máscara de vaca.

«Estoy muy perturbado por el hecho de que en India las vacas son consideradas más importantes que una mujer, porque a una mujer que es violada le toma mucho más tiempo obtener justicia que a una vaca, a la que muchos hindúes creen que tiene la categoría de un animal sagrado». El trabajo ha sido un auténtico desafío a los estratos más radicales del hinduismo, que ya amenazan de muerte al joven. No es para menos. En India se denuncia una violación cada cuarto de hora, y tal como contaba el joven a la radio británica, «estos casos pasan años en los tribunales antes de que los culpables sean castigados. En cambio, cuando una vaca es sacrificada, los grupos extremistas hindúes inmediatamente van a matar o golpear a cualquiera que sea sospechoso del hecho».

No le presté demasiada atención ayer a la noticia, porque lo que sucede en la India queda tan lejos de nuestra órbita de influencia que escuchar esa denuncia y esa protesta me dejó indiferente. Me olvidé casi al instante del suceso, hasta que esta mañana me encontré con un teletipo de Efe en el que se cuenta cómo una turba de cien personas asesinó ayer a un hombre en la India por transportar carne de vaca. Así de sencillo, así de simple. Un grupo de hombres rodearon a la víctima. Ellos eran un centenar, él uno. Le cercaron, le sacaron del coche, le arrojaron al suelo, le patearon y después incendiaron el vehículo que transportaba la carne de res, un alimento básico en la dieta de musulmanes, cristianos y la casta dalit, los que antes eran conocidos como intocables. Y lo siguen siendo. Porque musulmanes, cristianos y dalit son la minoría en la India, y ser cien a uno te da derecho, aparentemente, a rodear a un hombre, sacarlo del coche y patearlo hasta la muerte, solo porque él ha decidido que su dieta debe ser distinta de la tuya.

Ser vaca es mejor que ser mujer en la India. Ser violada en la India es tan habitual que más de la mitad de los delitos ni siquiera son denunciados, y muchos de los que se denuncian son desestimados por causas tales como que la víctima llevaba una camiseta demasiado ajustada o caminaba sola por determinado barrio. No hay turbas rodeando a los violadores y pateándolos hasta morir. No es una petición para que ocurra, solo una comparativa. Que dos noticias juntas se entienden mejor, aunque sea por el odioso método de ponerlas una al lado de la otra.

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