LOS NIETOS DE LA IRA

MANUEL ALCÁNTARA

Se les ha dado la palabra a los jóvenes, pero no se les deja hablar. El aumento de Ciudadanos, registrado en todos los sondeos, mantiene al PP en su equilibrio inestable, ya que estamos gobernados por la estadística, que no es infalible, pero se equivoca menos. Cristina Cifuentes ha abandonado la política no sin antes haber comprobado que la política la abandonó a ella. La renuncia al escaño la convierte en una ciudadana corriente y eso es muy grave en los tiempos que corren. A lo largo de su ancha carrera, la política matritense fue delegada del Gobierno y aspirante a suceder a Mariano Rajoy como candidata del PP a la Moncloa. «Aprended, flores, lo que va de ayer a hoy, que ayer maravilla fui y hoy sombra mía no soy». Al árbol caído nunca le faltan leñadores dispuestos a hacer su trabajo gratis.

Quizá nuestros políticos, que plagian tantas cosas, debieron copiar el mayoritario 'segunda vuelta', pero el actual mecanismo electoral no lo contempla. 'Los hijos de la ira', que fue un libro clave, no han tenido nietos coléricos, sino acomodaticios y dispuestos a aguantar lo que les echen, hasta que no los echen a la calle. El trasvase de votos, o su intención, está siendo espectacular y lo que más nos gusta es dar espectáculo, pero lo cierto es que Rajoy se mantiene y no hay tiempo para abordar el que es de verdad el único tema serio, que es la eutanasia. ¿Nuestra vida nos pertenece o es de los que aún no han cometido 'el error de estar vivos'? Dicho de otra manera: ¿nos podemos cargar al abuelito porque tose mucho y dice, entre carraspera y carraspera, que está harto de estar vivo? Legislar es siempre difícil, pero hacerlo a gusto de todos es imposible, porque intervienen las creencias y los descreimientos. Son dos cosas muy respetables, aunque se respeta más a la primera que a la segunda.

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