Nervios en las bolsas

El nerviosismo que ha sacudido en las últimas horas las bolsas de todo el planeta no responde a bruscos cambios en las perspectivas de la economía global. Sus principales indicadores y las previsiones más recientes ofrecen inequívocos síntomas de solidez, que permiten atisbar un horizonte despejado sin graves amenazas a la vista. Por ello es razonable atribuir las fuertes caídas de los mercados de valores al temor a una subida de tipos de interés más acelerada de lo esperado en Estados Unidos, donde a las crecientes presiones inflacionistas se une la incertidumbre que genera el relevo al frente de la Reserva Federal. El derrumbe de Wall Street el pasado lunes -el mismo día del cambio en la presidencia de su banco central- también parece responder a una intensa recogida de beneficios tras la espectacular escalada de sus índices en los últimos meses. Arrastrado por Nueva York, el Ibex español se situó en su nivel más bajo desde el pasado marzo después de encadenar cuatro sesiones a la baja ante la hipotética retirada de los estímulos del BCE en los próximos meses.

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