Una nación de naciones

FÉLIX CARIÑANOS

De vez en cuando escuchamos alguna palabra o frase que nos llama la atención; hasta la apuntamos. A mí me ocurre con el que llamamos lenguaje coloquial, tan expresivo, tan rico. Al oír una de esas manifestaciones saco la libreta y anoto lo sugerente. Al cabo de los años incluso recuerdo quién la dijo, de manera que llevo en el bolsillo una almazuela lingüística que contribuye a alegrarme la vida. Recuerdo, entre ellas, a botepronto: «Agüero» (Hombre del tiempo en la tele); «Chamora» (Canica favorita de un jugador); «Estar la vaca en Varea» (Hallarse lejana, al otro lado del Ebro, la solución de un asunto); «Pegarle una paliza al miedo» (Ser extremadamente canso); «Saberse las primeras uvas» (Ser lista una persona); «¿Quién te ha esquilao? ¿La cigüeña a bocaos?» (Preguntas efectuadas a quien ha salido de la peluquería con escaleras). Así, hasta Cervera del Río Alhama por lo menos.

Se dan también otros tipos de expresiones que se saca de la manga el personal que manda mucho o que se cree que manda mucho, que esa es otra. Pienso que siempre lo hacen con la intención de hacernos discurrir, a fin de que seamos más cultos y, dejando a un lado el trabajo diario, dediquemos unos minutos de nuestro precioso tiempo a mejorar España. En los últimos meses recorre nuestros caminos, montes y valles la frase «Una nación de naciones», referida a esta piel de toro. Si quieren que les diga mi verdad, en caso de que la hubiera pronunciado un ama de casa de Cenicero, por ofrecerle a usted un ejemplo, me la hubiera tomado muy en serio, pero ocurre que no le veo futuro, y tengo mis razones para ello. Yo he experimentado varias reencarnaciones desde hace siglos y tuve la osadía de ganarle, mano a mano, una partida de mus a César Borgia en 1507 cuando apareció por mi pueblo. Ya por aquellos entonces había personal que manifestaba sus deseos con la misma o semejante locución. Y desde entonces han transcurrido cinco siglos en Cervera.

No obstante, opino que, en pos del progreso, que consiste principalmente en conseguir votos, esa frase hiperbólica y lapidaria, a poco que se imponga su práctica, nos va a proporcionar diversiones a tutiplén, muchas más que este sistema de las autonomías, y mira que es difícil. Mas seamos sinceros y efectivos. Aquí en La Rioja, cuanto antes para situarnos en cabeza, no como ahora, hemos de inaugurar una FSJDOC (Facultad de Sinvergüenzas y Jetas Denominación de Origen Cualificada), que forme cuadros para esa gran empresa de llegar a ser una nación. Solo nos quedará blindarlos jurídicamente porque a esta legión nacional le esperan hazañas complejas. De esta manera, los riojanos podrán pasearse por España en pocos años con el pecho bastante más hinchado que en la solidaria actualidad autonómica y yo, quizá, no necesitaré reencarnarme de nuevo para verlo. Qué gozada.

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