En vía muerta

El Ministerio de Fomento parece empeñado en explorar hasta dónde llegan los límites de la acreditada paciencia de los riojanos. El AVE riojano acaba de entrar en su enésima vía muerta: la declaración de impacto ambiental del proyecto informativo del tramo que debía conectar Logroño con Castejón ha caducado, al superar el periodo máximo de validez desde la fecha en que fue aprobado. Vuelta a empezar. Como los ratoncitos que hacen girar infatigablemente una noria, absortos en su estéril tarea, La Rioja regresa al año 2001, cuando comenzó a gestarse la declaración de impacto ambiental que acaba de caducar; una declaración que llevó más de cuatro años de trámites y que ahora, al no haberse ejecutado el proyecto -pese a todas las promesas-, finaliza en la papelera. Frente a esta realidad y con todos los dolorosos antecedentes, no resulta en absoluto tranquilizadora la pretensión de Fomento de «no tardar mucho» (sic) en retomar los trámites para una nueva declaración de impacto ambiental. El AVE se aleja. Más allá de anuncios y de frases huecas, y ante la pasividad del Gobierno regional, el AVE se aleja. Otra vez.

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