EL MONSTRUO DE TV3

PABLO GARCÍA-MANCHA - MIRA POR DÓNDE

El veronés Marco Lombroso teorizó sobre los orígenes de los actos criminales del ser humano y creyó hallarlos en ciertos rasgos fisionómicos como la forma del cráneo, la disposición de los ojos o la rotundidad de la mandíbula. Josean Fernández, el etarra entrevistado el fin de semana pasado en uno de los programas de máxima audiencia de TV3, responde exactamente a los planteamientos de Lombroso. Tiene una boca sin labios, ojos que carecen de mirada, cabello sin pelo, nariz drástica y sin lóbulo; a guisa de ridícula napia, apenas brota un chicotazo de carne flácida en mitad de un rostro que tampoco es cara y que nace de unas cejas ateridas como los monstruos que seguro se le aparecen cuando intenta dormir y no concilia el sueño aunque se quede dormido como una alimaña exhausta después de saciarse de carroña. Josean Fernández es un muerto que nació sin vida y sin rostro, un engendro genético, un asesino que mató al vinatero de Tudelilla Rafael Vega Gil en Santurce en 1982 de cuatro tiros en la cabeza. «Dentro de una lógica militar un objetivo es un objetivo», declaró hace tiempo. Me parece una vergüenza que una tele pública lleve a su plató a un personaje de esta calaña, que la presentadora lo trate con mucha más cercanía que, por ejemplo, a Inés Arrimadas o a cualquier político que defienda la Constitución. Gracias Mariano, Pedro y Albert por permitir que el 155 no pase por la tele autonómica catalana, que se convierta una televisión, que se supone que ha de ser de todos, en una especie de insoportable atalaya donde se denigra hasta extremos intolerables las mínimas ideas que ordenan la convivencia. Cuando veo el rostro monstruoso del tal Fernández no puedo parar de recordar a María Dolores Berisa, la viuda de Rafael, que unos meses después se tiró por una ventana desde un sexto piso.

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