MOCIÓN O CUESTIÓN

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ - EL TRAGALUZ

A pesar de ser la única candidata y de llevar tres años como portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento de Logroño, los datos de la elección de Beatriz Arráiz como secretaria general de los socialistas logroñeses llaman la atención: en octubre del 2014, 210 militantes la eligieron candidata a la Alcaldía en unas primarias que concitaron la participación del 75% del censo de la agrupación. El pasado día 25 se hizo con el timón del PSOE logroñés con 77 votos en un cónclave al que sólo concurrió el 30% del registro de afiliados.

A la vista de la apatía y desmovilización de los militantes logroñeses, Arráiz parece haber sido sometida a una especie de moción de censura. O, bien, que hubiese superado una cuestión de confianza una vez cruzado el ecuador de la legislatura y los devenires internos que ha arrastrado el PSOE, y en especial, el de Logroño. Porque lo que está claro es que algo pasa en el principal partido de la oposición. La propia Arráiz, en una entrevista concedida a este diario pocos días después de su elección, apuntó los «muchos años de enfrentamientos» y «tanto movimiento interno negativo que nos ha quitado la ilusión». Lo curioso es que la secretaria general del PSOE logroñés plantease así el asunto como si meramente hubiera sido una espectadora cuando ha sido parte activa tras desempeñar cargos orgánicos en el partido en La Rioja tanto con Francisco Martínez Aldama como con César Luena.

Y otra cuestión no menor: ni en la asamblea que la entronizó ni a través de este periódico anticipó si repetirá como candidata a la Alcaldía. Hay quienes en las redes sociales lo dan por hecho. ¿Seguro?

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