LA MOCIÓN ES CENSURABLE

MANUEL ALCÁNTARA

No es el riesgo de fuga lo que más les preocupa a los españoles, sino el riesgo de que se queden. Ése es el verdadero peligro, incluso para los que eligieron «vivir peligrosamente», que siempre es más emocionante que presenciar la procesión de los días sin que pase nada o sin querer ver lo que pasa. Los arúspices del futuro interpretan, cada uno a su gusto, los calendarios inmediatos, pero coinciden al decir que no hay Gobierno que pueda resistir con 137 de 350 escaños. O faltan culos o sobran sitios, pero la Justicia, a la que seguimos pintando ciega y desnuda, ha mandado a Luis Bárcenas a la cárcel y eso sí que es un riesgo porque se trata del hombre que sabía demasiado, título que suena a película, pero aún no ha encontrado acomodadores. Los dibujantes pintan a Bárcenas envuelto en una gabardina blanca de los pies a la aritmética cabeza. ¿Corre verdaderamente peligro o el peligro lo corren otros? La condena a 33 años de cárcel por el interminable 'caso Gürtel' ha alegrado por igual a sus rivales que a sus desertores amigos, mientras él dice que se trata de una «sentencia política» y el PP trata en vano de tranquilizar a sus barones, diciéndoles que la moción es improbable.

Lo cierto es que Bárcenas no ha sido condenado por ningún delito de corrupción política y lo que más desea el PP es una terminación rápida de la crisis para continuar con Rajoy. La votación se ha pospuesto para la semana que viene, si es que viene. Pedro Sánchez, que tiene «fatalidad de palabra», no ha hecho la menor referencia al voto independentista. Se suele decir que cada nación acaba teniendo lo que se merece, pero los españoles nos seguimos preguntando qué habremos hecho tan mal para merecer esto.

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