Mirando a Portugal

Mirando a Portugal

Me pregunto cómo dos países tan próximos pueden ser tan distintos en su comportamiento social. Ellos practican el diálogo... A este lado somos mucho más de radicalismo, de cerrazón, de cainismos, de sangre hermana derramada»

PABLO ZAPATA LERGA ESCRITOR

Me gusta Portugal, tal vez sea su sencillez, su bonhomía, su lengua, dulce y cautivadora, lo que me hace sentirme a gusto cuando voy. Es un país que desprende acogimiento y conformidad. Cuando paseas por sus calles, sientes paz, sosiego, relajo en el vivir.

Este humilde Portugal, desde su pequeñez, está en estos momentos en el candelero mundial. Antonio Gutérrez, como secretario general de la ONU; Mário Centeno, como presidente del Eurogrupo; el ganador de Eurovisión y Cristiano Ronaldo llevándose su quinta bota de oro. Más Durao Barroso, que presidió durante diez años la Comisión Europea. Se me semeja un país que pesa más de lo que posee, lo que me trae a la memoria los versos de Antonio Machado recordando al gran Quevedo: «Solo el necio confunde valor y precio».

Y yo me pregunto cómo dos países tan próximos en geografía, climatología, historia y cultura pueden ser tan distintos en su comportamiento social. Ellos practican el diálogo en política, lo que hace que se sienten conjuntamente partidos políticos muy distintos para llegar a acuerdos. Ese es el arte supremo de la política, «el ejercicio más fructífero y natural de nuestro espíritu», dice Montaigne. A este lado somos mucho más de radicalismo, de cerrazón, de cainismos, de sangre hermana derramada. Ellos se presentan ante Europa como gente de consenso en los momentos difíciles, como políglotas ejemplares. Portugal cuenta hoy en Europa por su buena gestión, por ser un pueblo en el que distintos partidos han arrimado el hombro para salir adelante. Enhorabuena.

Ellos merecen el toro, lo reciben, no lo matan y lo liberan. Nosotros lo matamos para terminar la faena, que haya mucha sangre. Podría ser todo un símbolo para una epistemología del conocimiento de los dos países. Portugal está siendo un ejemplo en Europa.

¿Cómo vamos a ser los españoles un ejemplo? Si en el informe PISA tenemos unos resultados académicos pobrísimos en ciencias, comprensión lectora y cálculo matemático... y no pasa nada. Si hemos sufrido un bajón escandaloso en la inversión en I+D+I, se nos marchan los sabios y no tenemos ninguna universidad entre las punteras de Europa... y no pasa nada. Si tenemos presidiendo el Gobierno un partido corrupto hasta las cejas que es la vergüenza moral ante Europa... y no pasa nada. Si los políticos exoneran de culpa a los dirigentes corruptos si estos son de nuevo elegidos por los votantes, que es el colmo de la inmoralidad ética... y estética, señor ministro de Justicia. Escuche a Emilio Lledó: «País que vuelve a votar a un partido corrupto es porque sus ciudadanos tienen la mente corrompida».

Si tenemos un presidente al que se le han caído los palos del sombrajo con sus decenas de personajes señeros imputados en corrupción y no ha sido capaz de dimitir con todo su Gobierno, por dignidad torera y corresponsabilidad, y lo que han hecho ha sido presentar las cuentas del delito en un ordenador fusilado a placer... y no pasa nada. Si después de cuarenta años de la muerte del dictador, alineado con Hitler y Mussolini (miren dónde están ellos y sus símbolos), sigue en el mausoleo de la vergüenza... porque aquí no pasa nada. Si después de setenta años, los concejales socialistas del Ayuntamiento de Salamanca solicitaron que se le restituyera a Unamuno como concejal del Consistorio, y el PP, en pleno, dijo que no. Tenía más entidad el berrido del espadón cuartelero de Millán Astray. ¡En la docta Salamanca! Si tenemos un Gobierno que dice que no ha dado ni dará un euro para la reconciliación con los perdedores de aquella triste guerra y dice que bien muertos están los que andan por las cunetas, y después de ochenta años mantiene en pueblos, calles y plazas nombres de los vencedores. Si se han juzgado y condenado a los responsables de las dictaduras hispanoamericanas y aquí se sigue santificando todo lo que huele a franquismo (golpismo)... porque aquí no pasa nada. Si un declarado torturador como 'Billy El Niño' sigue libre para escándalo de los demócratas que fueron torturados con saña... porque aquí nunca pasa nada.

Me gustaría haber sido optimista, pero no he podido. Triste país en el que siempre ha triunfado el pillo, el pícaro, el trapacero, el inmoral, el inculto, el astuto. Sí, que todavía hoy «en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa». Investiguen quién lo dijo, que, porque pensaba, y era bueno, terminó mal.

Qué bien nos vendría uno poco de saudade lusitana y ser más humildes para ser más sabios. Qué bien nos hubiera ido si el 25 de abril de 1974 hubiéramos hecho juntos en toda la Península la Revolución de los Claveles (incruenta) al ritmo de «Grândola, villa morena, terra de fraternidade». De fraternidade.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos